¿Por qué la BBC eludió que el 88% de la gente que duerme en la calle son hombres?

Y qué podemos hacer al respecto?

por Glen Poole

El miércoles, la BBC informó de un aumento del 16% en el número de gente que ha dormido en las calles de Inglaterra en el último año, y que desde el 2010 este número se había más que duplicado.

El informe esbozó una serie de cuestiones que afectan a estas más de 4.000 personas que son los miembros “más vulnerables” de la sociedad, y catalogó las cifras en términos de región, edad y nacionalidad.

Pero lo que destacaba en el informe es que, cuando se trataba de desglosar los números en términos de género, en ningún momento la BBC mencionó que el 88% de las personas que duermen en la calle son hombres, una “brecha de personas sin techo” que se ha incrementado desde un 85% inicial.

Y no sólo esto, sino que el informe, de hecho, enfatizó que una minoría, el 12%, son mujeres.

Pero… ¿¿por qué??

insideMAN tuiteó a la BBC pidiéndole que explicaran por qué eligieron borrar esta flagrante desventaja del género masculino, mientras al mismo tiempo dirigían la atención hacia la minoría de mujeres que duermen en la calle.

La BBC no respondió, pero nuestro tweet fue retuiteado montones de veces y desencadenó una ardiente discusión online.

La gran pregunta es: ¿cómo puede ser que un medio de difusión que se dedica a destacar las desventajas de género cuando las padecen las mujeres, eliminen (al parecer deliberadamente) las desventajas de género que padecen algunos de los hombres “más vulnerables” de la sociedad?

A continuación, el editor de noticias de insideMAN, Glen Poole, expone su perspicaz visión acerca de las profundas y complejas razones de ello, y ofrece una forma radical de enfocar la reflexión sobre el género que incluye los problemas a los que se enfrentan tanto hombres como mujeres.


¿Por qué la BBC ignora a los hombres que duermen en la calle? Bueno, en primer lugar vamos a necesitar hacer algo de teoría de género.

El problema de que la sociedad sea ciega a la situación de la gente sin hogar como un problema de género que afecta a los hombres consiste en una combinación de privilegio/carga masculina y privilegio/carga femenina. En términos simples, “el ámbito masculino” y “el ámbito femenino” están en juego.

El ámbito masculino se construye alrededor de la ciudadanía pública, que ha sido históricamente masculina. Los hombres tenían derechos (“privilegio”) y responsabilidades (“cargas”) que no tenían las mujeres — el derecho a una carrera, el derecho a votar, frente a la responsabilidad de proveer (ganar) y proteger a otros (por ejemplo, con el servicio militar obligatorio).

Inside Man: (@insideMANmag): el 88% de quienes duermen en la calle son hombres, subiendo desde el 85%, sin embargo habéis borrado a los hombres y destacado a la minoría femenina. ¿Podéis explicar esto @BBCNews? bbc.in/2ksnYT7. 

«Y por primera vez incluyen detalles de género, edad y nacionalidad de quienes duermen en las calles: 

4,134 en 2016

3,569 el año anterior

509 mujeres

288 menores de 25 años

714 de otros países de la Unión Europea

194 de fuera de la Unión Europea.» 

Fuente: DCLG

El ámbito femenino se construye alrededor del mundo privado de la crianza y los cuidados, que han sido históricamente femeninos. Las mujeres tenían el privilegio de ser protegidas y amparadas (las mujeres y los niños primero), pero también el deber (o la carga) de la vida doméstica/cuidado de los niños y una falta de derechos de participación como ciudadanas en la vida pública.

Éste era simplemente el “orden natural” de las cosas, estábamos enormemente ciegos respecto a ello hasta que el feminismo (en su sentido más amplio) empezó a hacer visible el género y a hacer preguntas incómodas como ¿por qué las mujeres no pueden votar, tener una educación, tener carreras, liberarse de las cargas de la maternidad y de la vida doméstica?

Lo que todavía no hemos tenido es un impulso igual y opuesto, por parte de los hombres, para decir: ¿por qué los hombres no pueden quedarse en casa como padres, ganar la custodia de sus hijos cuando se separan, ser protegidos y amparados, y también liberarse de las cargas que implica el rol de protector y proveedor?

Así que tenemos dos fuerzas en juego:

  1. Las visiones tradicionales y conservadoras en cuestiones de género, que siguen ciegas a los problemas de género de los hombres y, o rechazan los problemas de género de las mujeres afirmando que “el pensamiento políticamente correcto se ha vuelto loco”, o los aceptan desde el punto de vista tradicional para el cual las mujeres son el sexo débil y deben ser protegidas y amparadas.
  2. Las visiones progresistas sobre cuestiones de género,, que buscan hacer visible el género pero sólo destacan el “privilegio” de la experiencia masculina y la “carga” de la experiencia femenina. O, como se dice en términos populistas, la opinión de que “los hombres SON problemas y las mujeres TIENEN problemas”.

(Dicho sea de paso, los estudios feministas sobre la masculinidad, en particular, se dirigen explícitamente a hacer visibles a los hombres —pero para nombrar y problematizar a los hombres y la masculinidad como cosas que deben ser objeto de estudio, crítica y políticas públicas, con la intención de apuntar al “problema” de los hombres).

LOZ: (@RaijinnLOZ): @insideMANmag Felicitaciones @BBCNews por olvidar que hay dos géneros. ¿Los hombres no están en peligro porque pueden “comportarse como un hombre” y hacer frente a ello?

De todas maneras, es cierto, nuestro fracaso al no ver la carencia de un techo como un problema de género que afecta mayoritariamente a los hombres, está moldeado por puntos de vista tradicionales/conservadores (que algunas personas llaman patriarcado), porque el fracaso al no ver a los ciudadanos masculinos sin hogar como individuos generizados se construye sobre la base de enraizadas estructuras sociales históricas que establecen, por defecto, que el ciudadano público es masculino (lo que algunas personas ven como el privilegio masculino y la carga femenina puestos en marcha).

Pero nuestro fracaso al no ver la carencia de hogar como un problema de género, que afecta en mayor medida a los hombres, no es sólo un problema derivado del pensamiento patriarcal, también se halla moldeado asimismo por el pensamiento progresista (o lo que algunas personas llamarían, simplemente, feminismo). Porque ante lo que el pensamiento progresista esta ciego es ante el modo en que conserva el privilegio de victimidad/vulnerabilidad —particularmente el privilegio femenino de ser amparada y protegida, que preserva defendiendo ferozmente la posición de que “es un mundo de hombres y sólo las mujeres pueden ser víctimas de género” (por ejemplo, algunas de las que están en el movimiento de refugio para mujeres no sólo defienden a las víctimas femeninas, sino que también abogan contra las víctimas masculinas).

Entonces tenemos que incorporar a la mezcla la visión de que los hombres tienen el poder de actuar y las mujeres no; de que los hombres son agentes que moldean este mundo generizado en el que vivimos y las mujeres son objetos de esa acción; de que los hombres actúan mientras que sobre las mujeres se actúa, y a partir de esta visión universalmente apoyada se llega a la creencia tácita (que algunos llaman sesgo inconsciente) de que:

Los hombres sin hogar son fracasados y las mujeres sin hogar son víctimas (otra versión de que los hombres SON problemas, las mujeres TIENEN problemas).

¿Por qué pasa esto?

Primero, debido a la visión de que los hombres tienen el poder de actuar y son privilegiados en el ámbito público, masculino, del trabajo, esperando de ellos (en primer lugar y ante todo) que protejan y provean, se considera que los hombres sin hogar han fracasado en su deber de cumplir el rol privilegiado del ciudadano masculino —son fracasados y ya que son hombres se da por hecho que son independientes y tienen poder de actuar, y por consiguiente son vistos como la causa de sus propios problemas.

Ally Fogg: (@AllyFogg): @insideManmag @BBCNews Presumiblemente porque DCLG @CommunitiesUK cree que hay mujeres y hay “gente”. Los hombres no existen. 

«Demografía: La tabla 2 muestra la brecha demográfica entre las personas que duermen en la calle en Inglaterra que fueron contabilizadas como parte de la instantánea de otoño de 2016: 

De las 4.134 personas que duermen en la calle contabilizadas en otoño de 2016:

509 (12%) eran mujeres

288 (7%) tenían menos de 25 años

714 (17%) eran nacionales de la Unión Europea de fuera del Reino Unido

194 (5%) procedían de fuera de la Unión Europea.

Leí un periódico líder en Australia el año pasado, el “progresista” Sydney Morning Herald, en donde se trataba sobre la salud de los hombres y que empleaba esta frase: “El hombre, del tipo australiano, es su peor enemigo” —lo que es un gran ejemplo de la creencia de que se debe a que los hombres son privilegiados y tienen poder de actuar (a diferencia de las mujeres) que ellos tienen problemas de los que no tienen a quien culpar más que a sí mismos. (Como, por ejemplo, estos molestos hombres suicidas, que si sólo dejasen de ser tan machos y hablasen de sus sentimientos…).

En segundo lugar, debido a la creencia de que los hombres tienen poder de actuar, mientras las mujeres no y deben ser protegidas y amparadas, y proporcionárseles un “espacio seguro” en el femenino reino privado del hogar, cuando las mujeres carecen de un techo se considera más un fracaso colectivo de la sociedad y eso lleva a reclamar intervenciones de género especializadas.

Sí, estas formas de pensar tienen raíces profundamente estructuradas (los psicólogos evolutivos argumentarían que tienen su base en la biología y la psicología), pero no sólo son son fijadas en su sitio por pensadores conservadores/tradicionalistas (“las mujeres y los niños primero”), sino también por pensadores progresistas (“las mujeres y las niñas primero”).

Prácticamente todas las organizaciones de beneficencia que trabajan sobre las situaciones de falta de hogar y en la reforma penitenciaria son manejadas por pensadores progresistas y están prácticamente ciegas a la visión de que los hombres tienen problemas de género (y así ven a los presos masculinos y a los hombres sin hogar como víctimas de problemas de clase, pobreza y raza… pero no de género).

¿Neutralidad, ataque o inclusividad?

Escribí sobre el fracaso de las organizaciones de beneficencia para percibir la carencia de hogar como un problema de género aquí en 2015.

De modo que no es sólo un fracaso del Gobierno, o culpa de la BBC, o culpa de los trabajadores sociales —es un síntoma de la “narrativa pública” sobre el género que está moldeada tanto por el pensamiento tradicional (“patriarcal”) como por el progresista (“feminista”).

Así que nuestro reto es, ¿cómo desafiamos esas formas de pensar profundamente estructuradas, de tal manera que la vasta mayoría de la gente pueda oírlo?

Hay básicamente tres maneras de responder a esto:

  1. Apelar a la NEUTRALIDAD DE GÉNERO: debemos ayudar a TODAS las personas sin hogar, TODOS los presos, TODOS los niños que no llegan a la universidad, TODAS las víctimas de la violencia, TODOS los suicidas, etc., etc., etc., etc., sin importar el género: “no hablemos más de problemas de las mujeres y problemas de los hombres, tratemos sólo de problemas humanos…”.
  2. Reaccionar contra la visión de género tuerta: atacar a la BBC, atacar al gobierno, atacar a los políticos de visión sesgada… atacar, atacar, atacar, diciendo “¿y los hombres qué?”. Lo cual es una respuesta válida y, ciertamente, una de las maneras en que yo respondo a un montón de cuestiones… En cierto modo este enfoque está luchando contra las formas de pensar excluyentes en materia de género; pero también puede ser difícil de diferenciar de otras voces que reaccionan a toda iniciativa de género como ante otro ejemplo de “corrección política enloquecida”.
  3. Adoptar una base visionaria, moral, elevada y convertirnos en modelos de conducta conforme a nuestra voluntad de propugnar enfoques INCLUSIVOS DE GÉNERO, que sean altamente efectivos sobre los problemas sociales, que tiene en cuenta el hecho de que, tanto hombres como mujeres, pueden tener que encarar los mismos problemas (carencia de techo, violencia doméstica, riesgo de suicidio), pero tienen distintas necesidades (en tanto que grupo Y en tanto que individuos).

En lugar de decir que es malo e incorrecto que el Gobierno, la BBC, las organizaciones de beneficencia para la gente sin techo, etc. estén resaltando los problemas de género a los que se enfrentan las mujeres sin hogar, pienso que deberíamos ser los más entusiastas del planeta con este asunto.

¡Más pensamiento de género, por favor!

Porque lo que necesitamos no es MENOS pensamiento de género, lo que necesitamos es MÁS pensamiento de género y necesitamos MÁS pensamiento de género que sea MÁS QUE sólo poner el foco en los problemas que tienen las mujeres (y los problemas que causan los hombres).

Así que abracemos, de modo entusiasta, todas y cada una de las manifestaciones de pensamiento de género con que nos crucemos, y demandemos de ellas MÁS; celebremos el pensamiento de género sobre asuntos sociales y pongámonos en primera línea para conseguir que la gente piense MÁS profundamente sobre las cuestiones de género.

¿Cómo se traduce esto, a efectos prácticos?

Empieza con una respuesta entusiasta a cada ejemplo de pensamiento de género con que nos encontremos:

“Es MARAVILLOSO que la BBC destaque que la falta de un techo es un problema de género para algunas mujeres, lo que nos encantaría ver es que la BBC también destacase cómo la falta de un techo es un problema de género para el 88% de las personas sin hogar que son hombres”.

Coge aire… sé visionario

Lo que este enfoque tiene el potencial de hacer es atraer el apoyo de AMBOS, los conservadores con “c” minúscula [que sólo son reacios a los cambios radicales] Y los progresistas de mente abierta, hacia nosotros.

Los conservadores con “c” minúscula es más probable que piensen: “bueno, realmente no me gusta todo este sinsentido acerca del género, pero si vamos a asumir un enfoque de género para los problemas de las mujeres entonces sólo parece imparcial y correcto que adoptemos también un enfoque de género para los problemas de los hombres, y si esto toca las narices a unas cuantas feministas por el camino, ¡entonces, mejor todavia!”.

Los progresistas es más probable que piensen:

“Creo en la igualdad de género y que ‘el patriarcado es malo’ —está probado que ‘el patriarcado también daña a los hombres’, así que sí, debemos adoptar un enfoque de género para abordar este asunto”.

Así que, mientras una reacción exabrupta, visceral, a las narrativas que ignoran o restan importancia a las patentes desventajas masculinas, consiste a menudo (comprensiblemente) en pensar “a la mierda, ¿y los hombres qué?”… si podemos coger aire y responder desde una posición visionaria, desde nuestros yoes más elevados, y recordar que, cualesquiera que sean nuestras perspectivas individuales, entonces podemos verdaderamente decir que pensamos:

“Es ESTUPENDO que la gente esté asumiendo una perspectiva de género para abordar los problemas de las mujeres… y lo que nosotros defendemos es un mundo en el que adoptemos un enfoque de género inclusivo para los asuntos sociales, que aborde AMBOS, los problemas de las mujeres Y los problemas de los hombres, de manera justa y equitativa”.

No es la BBC, ni el Gobierno, ni los trabajadores sociales, lo que constituye el problema aquí: somos nosotros, el movimiento de los hombres. Todavía no hemos hecho triunfar el argumento de que los hombres tienen problemas de género y de que la carencia de techo es un problema de género que afecta principalmente a los hombres. Tenemos que hacer que venza este argumento persuadiendo a suficientes personas el tiempo suficiente de que ese es el modo más moral, ético y efectivo de pensar sobre el problema.

No llegaremos a eso (creo yo) mediante correcciones y quejas. Llegaremos allí poniéndonos a la cabeza del pensamiento de género y llevándolo hacia la próxima etapa lógica de su evolución.


Fuente: Inside Man


Glen Poole es el autor del libro “You Can Stop Male Suicide” y está trabajando en el Stop Male Suicide Project. En Twitter: @HelpingMen

Fuente:https://medium.com/@Carnaina/por-qu%C3%A9-la-bbc-eludi%C3%B3-que-el-88-de-la-gente-que-duerme-en-la-calle-son-hombres-a4fba0486b36