Todo aquello que despierta conciencia, tarde o temprano será prohibido

De Sebastián G. Ruiz Díaz
No importan las formas, son anecdóticas las maneras y al fin y al cabo todo se reducirá a un dato de color la manera en que cada uno de nosotros se acercó o abrió la tranquera que lo depositó en la obra del responsable de levantar las sólidas bases de lo que 40 años después ya es casi una marca registrada el METAL PESADO NACIONAL.
Pudo ser a través de un hermano mayor, un amigo o una ocasional pareja cuando la tecnología aún no nos invadía como lo hace hoy en día o a través de un click para los más jóvenes, insisto, ese dato no es importante como si lo es el haber encontrado en él, como en cualquier otro artista, exactamente lo que es: Un artista.
Intentar evaluar a Ricardo, sin primero al menos haber escuchado cualquiera de sus tres proyectos principales V8, Hermética y Almafuerte y si querés de yapa llévate a IORIO su último conjunto, deja a la vista un grado de ignorancia al menos preocupante para quien esgrime palabras al respecto, acercándose de esa manera más a una vecina chismosa en la peluquería del barrio que a lo que realmente cree intenta ser.
Hemos heredado la palabra ignorancia como una ofensa o un insulto, al igual que muchas otras, sin darnos cuenta que la ignorancia es la llave perfecta para abrir las puertas a muchas cosas que desconocemos, desasnarnos e investigar, pero claro, hay que estar predispuestos y nos tiene que interesar ser diferentes, nutrirnos de conocimiento, en pocas palabras ser nosotros mismos y no lo que muchos quieren que seamos, para ser mejor manejados fácilmente, ignorantes.
Ricardo Iorio a su manera, como todos la tienen, en los últimos 40 años es el responsable, a través de su obra por supuesto, de colocar en nuestras manos esa llave y quien no lo entienda así, le propongo, tomémonos un buen tiempo y desarmemos de punta a punta su extensa discografía y al final veamos a que conclusiones arribamos.
Hacer una cita cronológica sería perder el tiempo, algunos no fuimos contemporáneos a V8 pero supimos por ejemplo descifrar una a una las letras de los dos primeros discos en los cuales había cientos de mensajes indirectos a los responsables de una de las épocas más nefastas de nuestro país, la última dictadura militar. Los mismos que jamás compramos lo que la prensa en su momento quiso vender como un grupo que en el BA Rock 82 eran “Tan solo una postura para la cámara” o los defenestraban por una “Clásica rotura de guitarra fuera de época”. Entre los mismos seguidores hubo divisiones a la hora de opinar acerca del tercer disco tildándolos facilistamente de evangelistas sin tener la menor idea de lo que sucedía dentro de una de las placas más elaboradas e introspectivas de su carrera.

Llegó Hermética con sus composiciones tal vez un poco más directas y frontales si nos referimos a los últimos dos discos, pero para analizar el primero habría que buscar a algunos entendidos en ese conjunto de creencias filosóficas y religiosas denominado Hermetismo.
Un par párrafos para tratar de explicar la obra de Ricardo e indefectiblemente la misma nos lleva a través de un camino de nutrición y aprendizaje el cual no podemos esquivar, no hay camino alternativo.
Llegaría Almafuerte y otra vez desde el nombre de la agrupación, como al mismo Iorio le gusta llamar, nos invita a hurgar y desandar diferentes derroteros. José Larralde, Rubén Patagonia, el folklore de nuestro país y se transforma en un cartógrafo perfecto a través de sus canciones para los que nos amamos enredarnos en las rutas. Ideologías políticas, por supuesto, como todos los que miramos más allá de nuestro ombligo las tenemos, colocándose como de otra manera no puede ser según todo lo escrito y cantado, de una vereda muy marcada, siendo coherente otra vez al conjunto de su creación ya sea cómo autor así también como en su lugar de interprete. Obra que toca uno de sus puntos más altos en una canción que pregona ser uno mismo para salvar al mundo, hace un canto a la amistad transformado con el tiempo casi en un himno del género y abre infinidad de veces su corazón, aunque muchos no quieran verlo y detengámonos acá.

El desinterés, la llave que cierra la tranquera y nos deposita del lado de afuera. Mismo desinterés que buscan inocular ciertos sectores muy facilistas de los cuales lamentablemente el mundo está infectado. Gente que muestra claramente quien es al intentar con argumentos tan burdos como un recorte televisivo, una nota grafica totalmente descontextualizada o a través de un canal de internet derribar una obra completa. Mismos que jamás asistieron a un concierto de ninguna de sus bandas y que no se confunda, quien escribe no fue contemporáneo de V8 y a Hermética no lo vio nunca en vivo, pero ninguno de esos dos hechos fortuitos pudieron hacerme perder, como a muchos otros, el placer de sumergirme en sus 19 discos de estudio y todo su material adyacente: bibliografías, discos en vivo y colaboraciones con sus pares.
Sé que muchos se sentirán identificados. Yo encontré una manera muy particular de nutrirme y educarme en lo que me gustaba de adolescente y que sabría, me acompañaría toda la vida. Me levantaba los domingos a la mañana y cruzaba una ciudad vacía, de punta a punta, en colectivo para llegar bien temprano al Parque Rivadavia. Ahí estaban mis maestros, esos locos que intercambiaban discos en todos los formatos. Fue ahí que un día di con un VHS en el cual aparecía un pibe que le gritaba a la cámara: “Esto es una mierda, 15 años de engaño, esto es una basura” ese era Ricardo Iorio mostrándose tal cual era con 20 años en el mítico BA Rock 82.
Hoy 35 años después y haciéndose difícil encontrar un artista con su carrera y su obra, volvía a subirse a dicho escenario en su edición 2017, por supuesto ya no siendo aquel muchachito del video, pero porque supo para consigo y logró trasmitirlo que “Quedarse encasillado en algo labra un surco en la mente y no te deja salir de ahí”, recorrió, creció y evolucionó, por lo que quien quiso teñir tamaño evento no hizo más que reivindicar una a una todas las canciones que Ricardo compuso en su vida, esas que te educan, que te nutren y que te alejan de ese forzado escapismo al cual todos estamos condenados de entrada, el de ser uno más y no nosotros mismos y de esa simple manera salvar al mundo.
Foto: Fernando Delucio
Podés ver el álbum completo en : Un espejo en tu mentalidad (Facebook)