El “territorio sagrado” mapuche desde el aire: no hay casas ni santuarios y tiene vigilancia las 24 horas

Es un paraíso inhóspito, al borde de la Cordillera y a 200 metros del río Chubut.

El "territorio sagrado" mapuche desde el aire: no hay casas ni santuarios y tiene vigilancia las 24 horas

Son 1.000 hectáreas y nada llama mucho la atención. (Germán García Adrasti)

Desde 800 metros de altura también se ve la mancha negra sobre el pavimento en el kilómetro 1.847 de la mítica ruta 40.

Es un tatuaje que soporta el paso de los camiones, que aguanta la nieve y que no se borra con la lluvia.

Es la marca que quedó desde el 31 de julio, cuando los integrantes de la comunidad mapuche del Pu Lof de Cushamen cortaron la ruta con gomas quemadas y la Gendarmería intervino para retirarlos.

A partir de ese momento los ojos del país se posaron ahí. A partir de ese momento el mundo habla de Santiago Maldonado, el artesano desaparecido.

 

El helicóptero se zarandea. Pasa de la tranquilidad al latigazo infernal provocado por los vientos cruzados.

Para los 2 pilotos de la Policía Federal ese espacio aéreo es de los más complicados en el planeta: en ningún otro lugar la máquina se sacude así, cuentan.

Entre la majestuosa y colosal Cordillera de los Andes de un lado y la inmensa meseta patagónica del otro se encuentra la zona que los mapuches intentan recuperar. Lo que consideran “territorio sagrado”. En ese paraíso inhóspito supuestamente se vio a Maldonado por última vez.

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La zona que ocupan los mapuches. (Germán García Adrasti)

El vuelo comienza en el aeropuerto de Esquel y se avanza durante 25 minutos hasta llegar a la comunidad Pu Lof.

Antes se atraviesa la estancia “Leleque”, propiedad de Luciano Benetton. Desde allí el magnate italiano construyó un imperio que expandió por el sur.

El camino que conduce hasta el casco principal tiene un centenar de pinos que acompañan los márgenes bien alineados. Hay también una laguna natural con su playa de arena y montañas. Todo es privado, porque todo se encuentra dentro de las 900.000 hectáreas que posee Benetton.

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La propiedad de Benetton. (Germán García Adrasti)

Pero esta historia se centra en 1.000 de esas hectáreas: una fracción de terreno que un grupo de mapuches intenta obtener como sea.

Es porque ahí, dicen, crecieron sus ancestros que luego fueron despojados por el winka (hombre blanco), hace 130 años.

A casi 1.000 metros de altura se observan varias casillas precarias distribuidas en diferentes sectores, pero existe una que es la principal y está pegada a la ruta 40.

Esa se usa como puesto de vigilancia las 24 horas.

A unos 200 metros está el ahora famoso río Chubut y del otro lado, el “territorio sagrado”.

El "territorio sagrado" mapuche desde el aire: no hay casas ni santuarios y tiene vigilancia las 24 horas

En ese área se asienta la comunidad. (Germán García Adrasti)

¿Pero qué tiene de misteriosa esa porción de tierra a la que sólo se puede observar sobrevolando el área?

Nada.

Desde ahí arriba nada llama la atención.

No hay casas, no hay santuarios, no hay monumentos. Se ve exactamente igual de ambos lados del río.

Durante esta semana varios gendarmes le dijeron al juez Guido Otranto que llegaron hasta la vera de ese caudal y observaron cómo los mapuches y los manifestantes que cortaban la ruta escaparon a nado hasta el otro lado.

A esa altura el río tiene el ancho de una cancha de tenis: no se puede pasar de un salto. Algunos testimonios indican que la profundidad es de un metro y medio.

El "territorio sagrado" mapuche desde el aire: no hay casas ni santuarios y tiene vigilancia las 24 horas

La zona que ocupan los mapuches. (Germán García Adrasti)

“Todo esto es el territorio en conflicto”, señala el piloto y agrega: “Ustedes son privilegiados, porque no son muchos los que pudieron mirar este lugar así con sus propios ojos”.

El magistrado lo dijo ante los periodistas en la puerta de su juzgado: ni él pudo ingresar cuando se hicieron los rastrillajes porque los mapuches se lo impidieron.

Hasta ahí habían llegado los perros impulsados por el olor de una prenda que aparentemente era de Maldonado. Pero nunca cruzaron.

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Otra vista del “territorio sagrado”. (Germán García Adrasti)

Una ráfaga de viento vuelve a torcer el helicóptero y un pasajero se agarra con fuerza de una manija, como si eso pudiera evitar una caída. Pero no hay de qué preocuparse: la potencia de estas mismas hélices participaron en operaciones antidroga, evacuaciones por inundaciones e incendios en la reserva ecológica de Puerto Madero.

“Hay que mirar un punto fijo para no marearse”, recomiendan los expertos.

La vegetación tupida y la superficie ondulante es una de las llaves para iniciar otra conversación: “Qué zona difícil para moverse, ¿no?”, pregunta alguien.

“Sí, hay muchos arbustos, el piso es arcilloso y no es nada parejo”, responde un oficial que participa de los rastrillajes, por ahora sólo en las márgenes del río Chubut, de aguas tan claras que se pueden ver las truchas.

El "territorio sagrado" mapuche desde el aire: no hay casas ni santuarios y tiene vigilancia las 24 horas

Más deCushamen, desde el aire. (Germán García Adrasti)

El temor a los movimientos bruscos de la nave intensifican las ganas de volver a tierra firme.

De a poco empiezan a quedar atrás las casillas de los mapuches. Desaparece también de la vista la glamorosa estancia de Benetton y el río se convierte en un hilito de agua en forma de “S”, hasta regresar al aeropuerto.

Pero hay algo todavía se ve y sigue ahí: aquella la mancha negra.

Fuente:https://www.clarin.com/politica/territorio-sagrado-mapuche-aire-casas-santuarios-vigilancia-24-horas_0_B1BktUK5b.html