La Argentina, desprotegida

Solo el 2,5% del presupuesto asignado a las Fuerzas Armadas es destinado a inversión, acrecentando el abandono de las tropas de tierra, aire y mar. Desidia y apatía oficial ante la complicada realidad del sistema de Defensa nacional. Indefensión al extremo

Lejos del esplendor que supieron tener en otros tiempos, las Fuerzas Armadas argentinas pasan por una de sus peores etapas, con destacamentos y bases que se vienen abajo, donde lo que predomina es la dejadez y la apatía de un Estado que mira para otro lado ante las necesidades más elementales.

En un país como el nuestro, donde todo se encuentra a medio camino, el virtual desmantelamiento que ha sufrido el sistema de Defensa en las últimas décadas no ha hecho más que incrementar el desamparo en el que se encuentra sumergida la Argentina, indefensa ante cualquier ataque extranjero.

La desprotección llega a tan alto grado que solo el 2,5% del presupuesto de 51.000 millones de pesos es destinado a inversión lisa y llana para mejorar las condiciones del Ejército, la Fuerza Aérea y la Marina, mientras que el 80% de lo asignado por la Nación se destina al pago de salarios y el 17,5% es dedicado al mantenimiento y la capacitación de las tropas.

A esto se le agrega que, a pesar de la compra de armamento dispuesta por la administración nacional hasta 2019 por casi 40.000 millones de pesos, si el dinero destinado a Defensa no es bien utilizado termina ocurriendo lo que pasó el año pasado, cuando el Ministerio que conduce el radical Julio Martínez tuvo una subejecución presupuestaria de casi 5.000 millones de pesos, sumergiendo su área en una desidia sin precedentes.

Cuesta abajo

Desde el discurso, el Gobierno nacional habla de un “compromiso” por parte del Ejecutivo para con el sistema de Defensa nacional, algo que no se traduce en los hechos. El gasto realizado en la compra de cuatro lanchas artilladas por más de 49 millones de dólares a Israel, monto por el cual se hubiesen podido construir 20 lanchas similares en nuestro país, puso sobre el tapete las verdaderas intenciones del Gobierno.

La falta de capacitación de las Fuerzas Armadas lleva a que, mientras los ejércitos de la región participan en la mayoría de las operaciones de paz determinadas por la ONU, la Argentina apenas lo hace en cuatro, y solo es en Chipre en donde destinan más de 200 efectivos para custodiar el accionar internacional.

El declive de la Defensa nacional hace que solo el 20% de las aeronaves que tiene la Fuerza Aérea estén en condiciones de volar y de instruir a los nuevos integrantes que se anotan año tras año. Lo mismo sucede con un Ejército y una Marina con instalaciones deplorables e inhabitables.

Este estado de orfandad en que se halla la Argentina lleva a que cualquier país pueda atacarla sin que nuestra Nación esté apta para repeler las agresiones. Y no solo se habla de posibles combates con potencias mundiales, sino de países limítrofes como Chile o Brasil, con Fuerzas Armadas capacitadas y acordes a la realidad del siglo XXI. Vale destacar que el gigante sudamericano invirtió en la última década en la construcción de 46 naves de guerra, entre ellas un submarino nuclear, poniendo al país carioca a la cabeza en la región.

Sin una política fuerte por parte del Estado nacional, las imágenes de cuarteles militares mal equipados, soldados sin armas, aviones que no funcionan y barcos que se hunden no hacen más que condenar a las Fuerzas Armadas y al sistema de Defensa a un atraso insalvable y a la total dependencia de potencias extranjeras.

“El estado del equipamiento es deplorable”

Luis Fuensalida

Analista de Defensa. Exjefe de Interpol

“El presupuesto de las Fuerzas Armadas se ha ido deteriorando prácticamente desde el gobierno de Carlos Menem, y se profundizó la crisis con Néstor y Cristina Kirchner.

Se ha eliminado el concepto de la hipótesis de conflicto a nivel regional, pero es un grave error, ya que un país tiene que estar preparado siempre para lo peor. Dentro del presupuesto de Defensa, todo lo que es el equipamiento y la modernización logística de las Fuerzas Armadas debe ser una prioridad. Porque podemos tener excelentes pilotos, pero si no tenemos los aviones de primera generación para la defensa nacional, no sirve de nada. Lo mismo pasa con el Ejército y con la Marina.

Hoy la Argentina se encuentra totalmente desprotegida. El estado del equipamiento es deplorable. Estamos atrasados en forma alarmante en lo referente al presupuesto de las Fuerzas Armadas”.

“Para este modelo de país no es necesario tener Fuerzas Armadas”

Elsa Bruzzone

Experta en temas de Geopolítica y Defensa nacional

“No hay proyecto de país independiente, libre autónomo y soberano. No hay ningún proyecto. Entonces, no se necesita un sistema de Defensa para sostener un proyecto de liberación que implica necesariamente una conjunción del pueblo con las Fuerzas Armadas. No se necesita porque, con la estrategia del Sistema Interamericano de Defensa, hemos dejado la protección exterior de nuestro país en manos del Comando Sur, que es la jurisdicción militar que nosotros reconocemos.

El equipamiento nacional está pendiente y esto algo que se da desde que recuperamos la democracia en 1983. Todavía hay un resquemor por parte de la población nuestra y la clase política no termina de comprender lo que debe hacerse. Ahora, es válido aclarar que, para este proyecto y modelo de país existente hoy, no es necesario tener Fuerzas Armadas”.

El desamparo, en números

– 80% del presupuesto de las Fuerzas Armadas se destina al pago de salarios.

– 17,5% de lo asignado a las tropas se dedica a mantenimiento y capacitación.

– 2,5% del total estipulado es designado a inversión de las fuerzas.

– $51.000 millones es lo presupuestado por la Nación para las tres fuerzas.

– $40.000 millones, la compra de armamento para Defensa planeada por el Gobierno.

– $5.000 millones de subejecución presupuestaria tuvo el Ministerio de Defensa en 2016.

– Us$ 49 millones gastó el Gobierno en comprar a Israel cuatro lanchas artilladas.

Fuente:http://diariohoy.net/politica/la-argentina-desprotegida-91035