La historia de Iorio y la frescura de sus pibes

Ricardo volvió al Oeste para brindar un concierto en el cual recorrió de punta a punta su amplio repertorio, con la compañía de jóvenes músicos que supieron demostrar indudablemente sus grandes virtudes arriba del escenario.

Foto: Hugo Ramírez
Por Daniel Péndola | Ni la humedad, ni la lluvia, ni la gripe invernal, ni el patético operativo policial en la entrada al Auditorio Oeste: a los metaleros no los para nadie y menos aún en una noche de heavy nacional.
Serán una presa fácil de someter, pero lo que no se puede negar es el corazón enorme que cada uno de ellos tienen, pues la camaradería y el clima que se vive en estos recitales no se podrán encontrar en ninguna otra parte. Si no hay amor te bajan.
Apenas pasadas las 21:30, Iorio salió al escenario y la ovación cubrió toda la sala. Se lo vio bien, disfrutando, descontrolado por momentos y sobre todo feliz de poder ofrecer una oportunidad a los más jóvenes.
Si bien Walter Martínez no es el ejemplo más acertado, puesto que sus años y su experiencia se hacen notar arriba de las tablas, los hermanos León, Rubén Martínez, Joana Gieco y Carina Alfie evidenciaron que de chicos no tienen nada. Desde el inicio hasta el final pusieron de manifiesto su asombroso talento.
El show exhibió una lista llena de clásicos y atravesó buena parte del repertorio del cantante, comenzando con “Lanzado al mundo hoy” (1984) de V8 y terminando con “El amasijo de un gran sueño” (1995) de Almafuerte. También tuvieron lugar algunos temas de Hermética y de su etapa solista.
Hace poco más de un año, la banda que forma Iorio junto a Marciello, Ceriotti y Valencia se tomó un impasse, dado que cada uno optó por seguir adelante con sus proyectos personales, en los cuales tanto Ricardo como el Tano coinciden en algo: “dejar comer a los más chicos”.
El guitarrista fue claro y contundente: Almafuerte se reunirá nuevamente “cuando sea el momento oportuno”. Por ahora, a seguir disfrutando de sus nuevas propuestas y a estar atentos a estos pibes que sin lugar a dudas la rompen arriba del escenario.