LOS ENCUENTROS DE PERÓN CON EL “DUCE”

(…) En virtud de sus destacadísimas actividades en unidades alpinas, donde se ganó el reconocimiento de importantes jefes militares italianos, el 1° de enero de 1940, Luigi Botti vice secretario del Partido Nacional Fascista, envió una invitación especial a Virginio Zucal y Juan Perón, remitida a la Embajada Argentina, Piazza dell Esquilino n° 2, Roma. La misma estaba dirigida para que los dos militares argentinos asistan a la “Befana Fascista XVIII*.

Este importantísimo acto popular, se realizó el sábado 6 de enero de 1940, a las nueve de la mañana, donde precisamente Benito Mussolini pronuncio un discurso en la Piazza Venezia (…)
El acto solidario en beneficio de millones de niños pobres, debe haber impresionado mucho a Perón (lo mismo que a Zucal). Imaginemos por un instante el monumental despliegue de esa multitudinaria manifestación popular, que recorrió la Via Nazionale en dirección a la Plaza Venecia, donde estaba el mismo Mussolini presto para cerrar el acto con un discurso.
La tradición dice que esta fiesta solidaria comenzaba la noche anterior, donde millones de juguetes empaquetados previamente, habían sido distribuidos a los niños sin recursos en nombre de la “Befana” o día de los Reyes Magos.

Con posterioridad a este suceso, según Pavón Pereyra, habría habido un primer encuentro con Mussolini:

Tuve la oportunidad de estar frente a frente, y conversar con el Duce. Fue en Milán, y no sabía que podía atenderme tan rápido, ya que había trascurrido poco tiempo desde el pedido de audiencia. Verlo así, por primera vez, me impresionó de sobre manera. Él estaba de militar, pulcro y cortés, tenía toda la imagen de un semidiós de la mitología romana. Yo se lo dije y le afirmé que me sentía emocionado y confundido, para no andar aclarando que en realidad también me temblaban las piernas. Él levantó la vista y me miró a la cara diciendo: ‘Cada día más seguro estoy que cómo esta situación política se mantenga así, seremos muchos los que vamos a contribuir a extender la mitología’. Mírenme a mí sino, ya soy un mito viviente. Con decir solamente que fui un antiguo agitador socialista, ya va a ver tela para cortar suficiente, para escribir varios libros; por otro lado, no sólo mi imagen personal contribuyó al éxito del proceso, al cariño del pueblo lo ayudamos bastante con la propaganda en la calle. Veamos, sino, la cara del Duce en todas las paredes … En fin, la publicidad, uno de los tantos recursos de las democracias liberales, pero tan útil …’. A partir de ese momento seguí de cerca las acciones del gobierno, comparándola con sus contradicciones ideológicas internas. Conversábamos de esto con varios argentinos: los tenientes coroneles Campero y Zucal, y con los oficiales que habían sido alumnos como Pérez Aquino y Jalabert” (Pavón Pereyra, Enrique – Yo Perón, pág. 114 y 115).

Unos meses más tarde, Perón había asistido -como un italiano más-, el día lunes 10 de junio de 1940 a la Plaza Venecia, cuando Benito Mussolini a las seis de la tarde, pronunció un encendido y agitado discurso en el que declaró la guerra a Gran Bretaña, Francia, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, esto es contra “las plutocráticas y reaccionarias democracias occidentales” (…)

Al “Duce” …, tuvo la oportunidad de volver a encontrarse personalmente y saludarlo en el Palacio Venecia. Esto sucedió el día miércoles 3 de julio de 1940, cuando se desempeñaba como ayudante de Zucal en la embajada. Benito Mussolini lo recibió en su despacho, y estando al tanto de la actividad de Perón en Italia, aprovechó para preguntarle por la moral de las tropas alpinas.

No me hubiera perdonado nunca al llegar a viejo, el haber estado en Italia y no haber conocido a un hombre tan grande como Mussolini. Me hizo la impresión de un coloso cuando me recibió en el Palacio Venecia. No puede decirse que fuera yo un bisoño y que sintiera timidez ante los grandes hombres. Ya había conocido a muchos. Además, mi italiano era tan perfecto como mi castellano. Entré directamente en su despacho donde estaba él escribiendo; levantó la vista hacia mí con atención y vino a saludarme. Yo le dije que, conocedor de su gigantesca obra, no me hubiera ido contento a mi país sin haber estrechado su mano” (Luca de Tena, Torcuato; Calvo, Luis y Peicovich, Esteban – Yo, Juan Domingo Perón, pág. 27). (…)

* Nota: (…) La “Befana Fascista” o Epifanía Fascista, fue una celebración de la caridad en favor de los niños de las clases más bajas, establecida por el fascismo para el día de la “Epifanía” o día de Reyes … A través de organizaciones de mujeres y jóvenes fascistas, las federaciones provinciales del PNF solicitaban a los comerciantes, industriales y agricultores donaciones para la fiesta … Esta actividad social, demostró una máquina organizativa enorme, capaz de recoger, clasificar, empaquetar y distribuir las donaciones (…)

Extracto del libro “Perón en Roma, Cartas inéditas (1939-1940) Amores y Política” de Ignacio Martín Cloppet (Ed. Fabro, págs. 114 a 117).

APOSTILLA: 
Me pareció apropiado publicar este extracto del libro de Ignacio Cloppet debido a que veo continuamente repetir a varios “compañeros” por las redes sociales los términos “fascista” y/o “facho“, utilizados obviamente en forma negativa. Ello llegó al colmo cuando Horacio González, el “cráneo” de Carta Abierta, publicó esta semana en Página/12, diario gorila si los hay, una nota titulada el “neofascismo liberal“, término contradictorio en sí con el que intenta englobar al macrismo.
Pero muchachos … ¿qué carajo les pasa? Cada día se parecen más a los gorilas. No solo escriben en sus diarios sino que también utilizan el mismo vocabulario. ¿No recuerdan que “fascista” y/o “nazi-fascista” era como los gorilas llamaban al General? ¿No recuerdan que Rodolfo Ghioldi, dirigente del Partido Comunista, llamaba a votar por la fórmula de la Unión Democrática para derrotar al Eje Nazi Fascista en la República Argentina?
Por favor muchachos … ¿Qué son ustedes? ¿Boludos, ignorantes o entristas?
Con esta crítica no quiero decir que Fascismo y Justicialismo sean lo mismo, ya que, pese a la evidente admiración que Perón tenía por Mussolini, son dos doctrinas distintas.
En primer lugar porque para ser fascista hay que ser italiano y el peronismo es bien argentino. Tanto el Justicialismo como el Fascismo son doctrinas cuyas terminales ideológicas son Nacionales, y por tal razón reflejan la historia, la cultura y los sentimientos de sus pueblos. Por ello el General decía que el Justicialismo es como nuestro pueblo: nacional, social y cristiano. En consecuencia es imposible transpolar doctrinas que se dicen nacionales de un país a otro, como sí ocurre con el Marxismo y el Liberalismo. En efecto ambos experimentos sinárquicos, como tienen terminales ideológicas Internacionales, desconocen las particularidades de cada pueblo y por ello pretenden implementar el mismo modelo a nivel global.
Esto no quiere decir que el Justicialismo no pueda dar respuestas universales, obviamente adaptadas a la cultura y a la idiosincrasia de cada pueblo. No solo que puede, sino que, como decía Evita, “es una solución realizada en el mundo y no puede ser negado al mundo, que está ya hastiado del capitalismo y que no quiere hundirse en la etapa cruenta del comunismo“. Es que Universalismo, Internacionalismo y Globalismo no son sinónimos, sino cosas muy diferentes, pero no viene al caso ahora adentrarnos en esta cuestión.
Por otro lado, también hay discrepancias doctrinales entre el Fascismo y el Justicialismo. Ello se ve claramente en el rol del Estado, mientras que para el Fascismo toda realización del individuo es a través del Estado, en el Justicialismo, fiel a su inspiración cristiana, el hombre se realiza no sólo en el Estado, sino que primordialmente en la Familia y en las “organizaciones libres del pueblo“, llamadas “cuerpos intermedios” en la Doctrina Social de la Iglesia. En definitiva, el Fascismo es un corporativismo estatal y el nuestro es un corporativismo social, es la comunidad organizada.
Por esto y por otras razones Fascismo y Justicialismo no son lo mismo, como pretende el “Frente Negro“. Pero de ahí a utilizar el vocabulario del enemigo, como pretende el “Frente Rojo“, hay una gran diferencia.
¿No se dan cuenta que si adoptamos los términos del enemigo tenemos perdida la batalla cultural?
La verdad que hay que ser muy ignorante o tener nula honestidad intelectual para calificar a liberales como Macri y/o Videla de “fascistas“.

Los peronistas sólo nos referimos a los enemigos de la Patria y del Pueblo con estos términos … “Gorilas“, “Oligarcas” y/o “Vendepatria“. No hay otros. “Facho“, “Fascista” y/o “Nazi-Fascista” son términos que siempre usaron en forma despectiva marxistas y liberales, no nosotros.

Por ello muchachos …
Si son boludos, despiértense y rompan sus vínculos con la “Sexta Internacional“.
Si son ignorantes, cachen los libros que no muerden.
Y si son entristas cuídense, ya que no merecen ser tratados como “compañeros” sino como enemigos.