¿Por qué persiste la guerra en Somalia?

El tráfico de armas, la piratería en las costas del país, las intensas sequías, las hambrunas, el desplazamiento forzado de los habitantes, los ataques de grupos terroristas como Al Shabab, también aumentan el conflicto.

La capital de Somalia, Mogadiscio, es considerada una de las ciudades más peligrosas del mundo. Hace más de 20 años era conocida como “la perla blanca del Índico” porque figuraba por sus paredes blancas y su majestuosa arquitectura.

Sin embargo, la realidad de este país ubicado en el Cuerno de África es otra. El hambre, la pobreza y una guerra sin fin iniciada en la década de los 90 ha diezmado miles de vidas.

En 1991, la dictadura de Mohamed Siad Barre fue derrocada y desde entonces el pueblo somalí quedó atrapado en un conflicto interno interminable.

 ¿Por qué persiste la guerra?

Analistas sostienen que numerosos elementos han provocado un escenario ideal para que la guerra en el país africano persista. En primer lugar, no hay un poder centralizado, por tanto, varias de sus regiones se autoproclamaron independientes.

Esto ha provocado “la expansión de los señores de la guerra en el territorio, así como la presencia de milicias locales y de mercenarios occidentales, hacen que el país cuente con todos los epítetos que definen a un Estado fallido”, explica Isabel Alonso en El Orden Mundial.

El tráfico de armas, la piratería en las costas del país, las intensas sequías, las hambrunas, el desplazamiento forzado de los habitantes, los ataques de grupos terroristas como Al Shabab, son otros elementos que alimentan el conflicto.

Somalia fue colonia de Reino Unido, Francia e Italia. El territorio se repartió entre ellas, dividió a la población, así como fomentó la segregación y jerarquización en clanes y subclanes, explica Alonso.

De esta manera, surgieron grupos que buscaban hacerse del control territorial a través de la violencia que ha provocado una crisis en el país. Entre 1992 y 1995 se mantuvo en dos fases la Operación de las Naciones Unidas en Somalia (Unosom, por su sigla en inglés).

Los objetivos principales de la misión se enfocaron en “La Responsabilidad de Proteger” tal y como lo establece el Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, sin embargo, no se cumplió. La ayuda humanitaria destinada a los miles de somalíes que se encontraban en medio de la guerra y padeciendo una hambruna tampoco fue eficaz ni se logró un alto al fuego.

En el año 2000 se estableció la Unión de Cortes Islámicas (UCI), dividida entre moderados y radicales. Ambos buscaban restaurar “el orden” en Somalia y esto agudizó aún más la crisis.

El papel de EE.UU. en la guerra de Somalia

El presidente de los Estados Unidos de ese entonces, George Bush, respondió a la resolución 794 (1992) del Consejo de Seguridad para asumir la operación “Devolver la Esperanza” en Somalia.

En los últimos años, Washington ha aumentado sus operaciones en el país africano bajo el pretexto de acabar con los grupos armados, pero en sus operaciones la población civil ha sido víctima de los ataques por parte del ejército norteamericano.

En septiembre de 2016, el Ejército estadounidense asesinó “por error” a 22 soldados del Ejército somalí.

Fuente: TeleSur


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