El Mito del Exterminio NS de Homosexuales

El editor de la revista Remarks de Nueva York, Jack Wikoff, en su edición Nº 22 del 20 de Abril de 1997 (pp. 1-5) publicó el siguiente artículo que presentamos en castellano. Aquí su autor recuerda cómo se ha intentado abultar y difundir mentirosamente, una vez más, algunos hechos de la Alemania nacionalsocialista, para beneficio de ciertas minorías donde algunas usan a otras para imponer su dictadura de expresión y conciencia cuyo destino final es su ya conocida ansia de predominio absoluto. Acudiendo a cifras oficiales desacredita dicha mentira y la pone en asociación con la otra mentira más grande a la que le prácticamente le queda poco para que colapse.

EL MITO del EXTERMINIO NACIONALSOCIALISTA

de HOMOSEXUALES

por Jack Wikoff

20 de Abril de 1997

   El 2 de Diciembre de 1979 la obra de Broadway Bent [Inclinación o Desviado] fue estrenada en el New Apollo Theater de Nueva York. El papel principal fue protagonizado por Richard Gere. Bent es la historia de un homosexual alemán llamado Max que es detenido y enviado a Dachau. Para evitar el estigma de llevar puesto el triángulo rosado, Max niega su homosexualismo y opta en cambio por afirmar que él es judío. (Según la lógica de Bent, el status de los homosexuales en los campos de concentración era incluso más bajo que el de los judíos). Max se enamora de otro presidiario homosexual y la obra describe sus problemas. Al final, Max reivindica su cambiado status como homosexual y se suicida cayendo sobre una cerca electrificada.

     Ese sensiblero melodrama fue en gran parte responsable de popularizar la falsa noción de que los homosexuales fueron exterminados por el régimen nacionalsocialista de Alemania. La publicidad de dicha obra promovió la afirmación de que grandes cantidades de homosexuales habían sido asesinados. Martin Sherman, el escritor homosexual y judío de Bent, declaró en una entrevista en el New York Times el 15 de Noviembre de 1979 que “No fue sino hasta que tuve noticias de amigos míos homosexuales en Londres de que al menos 250.000 homosexuales, quizá hasta 500.000, murieron en los campos, que se me ocurrió la posibilidad de escribir una obra al respecto… Eso fue en Agosto de 1977”.

     Desde 1977 se habían hecho afirmaciones en los medios de comunicación alegando un exterminio nacionalsocialista de homosexuales. El éxito en Broadway de Bent y una creciente aceptación de la “liberación” homosexual llegaron lo bastante lejos como para asegurar los fundamentos para esa mitología.

     Afirmaciones de un programa de exterminio dirigido a homosexuales eran rara vez escuchadas, si es que alguna, antes de 1973. Aquel año vio un rápido cambio en las actitudes “oficiales” hacia la sexualidad. En 1973 la Asociación Psicológica Estadounidense (APA) declaró que ya no clasificaría al homosexualismo como una enfermedad mental. También en 1973 la Corte Suprema de Estados Unidos legalizó el aborto. Aquellas dos decisiones ayudaron a una poderosa minoría de “activistas de los derechos de los homosexuales” y de “feministas” a imponer sus ahora “políticamente correctas” opiniones en la arena pública.

     Una revisión cronológica de las afirmaciones más extravagantes demuestra cómo la mítica cifra de víctimas homosexuales bajo los nacionalsocialistas se fue ampliando en la narrativa: un artículo de Noviembre de 1974 en el Gay Liberator reportó que la Iglesia Protestante de Austria había afirmado recientemente que 220.000 homosexuales fueron muertos durante el Tercer Reich.

     En 1975 fue publicado el libro de James Steakley The Homosexual Emancipation Movement in Germany como parte de una serie de Arno Press acerca del homosexualismo. Steakley afirma que la campaña nacionalsocialista contra varones homosexuales provocó la muerte de más de 200.000 de ellos. Steakley dio como su fuente el artículo antes mencionado en el Gay Liberator.

     En una página de opinión en el New York Times del 10 de Septiembre de 1975, Ira Glasser, de la ACLU (American Civil Liberties Union), escribió lo siguiente: “Casi un cuarto de millón de homosexuales fueron ejecutados por los nacionalsocialistas entre 1933 y 1945, junto con seis millones de judíos”.

     De particular interés en esta cita es la palabra “ejecutados”. Eso implica el asesinato o exterminio específico a diferencia de muertes producto de enfermedades o hambre.

   En 1978 un artículo de Louis Crompton titulado “Gay Genocide: From Leviticus to Hitler” afirmó entre 100.000 y 400.000 homosexuales perecieron en la Alemania Nacionalsocialista [1].

[1] The Gay Academic, Palm Springs, California, 1978, pp. 67-91

   Después, en 1979 Martin Sherman, el autor de Bent, afirmó que “al menos 250.000, y quizá tanto como 500.000 homosexuales, murieron en los campos…” [2].

[2] Además de en la entrevista del 15 de Noviembre de 1979 en el New York Times, esta misma afirmación de Martin Sherman apareció también en la edición publicada de la obra Bent (Nueva York, Avon Books, 1980), en la p. 80.

     En 1981 al mito se le dio otro importante impulso en el libro ampliamente distribuído de Frank Rector The Nazi Extermination of Homosexuals (Nueva York, 1981). Rector escribió: «Parece razonable concluír que al menos 500.000 homosexuales murieron en el “Holocausto” debido al prejuicio anti-homosexual… Realmente 500.000 puede ser una cifra demasiado conservadora».

     Es significativo que Rector incluyera a los homosexuales como víctimas oficiales en aquel amorfo acontecimiento conocido como el “Holocausto”. Él incluso afirmó que los homosexuales fueron enviados a las cámaras de gas. Entre las ilustraciones de The Nazi Extermination of Homosexuals hay una fotografía frecuentemente reproducida de un soldado estadounidense delante de una cámara de desinfección de 10 mts³ en Dachau (que se ha afirmado que era una cámara de gas homicida). La anotación de Rector dice:

     “La solución final al problema homosexual está detrás de aquella puerta, para los homosexuales no exterminados de muchos otros modos: esta cámara en Dachau. El grito, el llanto, el inútil jadear, la agonía que dicho espacio contenía en un hermético horror, fue, en su terrible forma, una bendición para muchos homosexuales. Ello redujo su sufrimiento a aproximadamente quince minutos”.

     También en 1981 un artículo titulado “Some Jews and the Gays” del novelista homosexual Gore Vidal aparecieron en The Nation (14 de Noviembre de 1981). Vidal estaba respondiendo a un ensayo contenido en la revista Commentary de la autora judía “neo-conservadora” Midge Decter [3]. Decter había sido despiadadamente crítica del estilo de vida homosexual, de manera que Vidal le dijo que “guste o no, los judíos y los homosexuales están en el mismo frágil bote”. Él entonces procedió a sermonearla en cuanto a que en algún futuro “holocausto” los judíos neo-conservadores “iban a ir a las mismas cámaras de gas que los negros y los maricones (faggots).

[3] “The Boys on the Beach”, Commentary, Septiembre de 1980.

     Vidal respaldó su relato de la victimización homosexual con la afirmación de que su colega escritor homosexual Christopher Isherwood una vez le dijo que “Hitler asesinó a 600.000 homosexuales”. Vidal se indignó tanto por el “acoso a los maricas” (fag-baiting) de Decter que afirmó que el artículo de ella excedía a Los Protocolos de los Sabios de Sión. Él afirmó que Decter “ha logrado ir un paso más adelante que los autores de los Protocolos; ella es una virtuosa del odio, y así comienza los pogroms”.

     Hacia 1988 el mito había recibido reconocimiento internacional. En “Le Triangle Rose: La Deportation des Homosexuals, 1933-1945”, Jean Boisson dijo que él creía que los nacionalsocialistas habían matado a un millón de homosexuales, probablemente todos ciudadanos del Reich [4].

[4] El libro de Boisson es mencionado en “Homosexuals in Nazi Germany” de Warren Johanssen y William A. Percy según el Anuario del Centro Simon Wiesenthal, vol. 7, 1980.

     Un mismo patrón es evidente en tal lista de supuestas cifras de mortalidad para homosexuales en el Tercer Reich. Primero, las estimaciones de los números de muertes de homosexuales parecen haber crecido constantemente con el tiempo. Parecería que a medida que la historia de un exterminio nacionalsocialista de homosexuales era repetidamente contada, el mito tomaba vida propia.

     En segundo lugar, esas afirmaciones de cientos de miles de muertes no habían aparecido antes de 1973. Si bien varios libros acerca de la época nacionalsocialista fueron escritos antes de 1973 mencionando el encarcelamiento de homosexuales en campos de concentración, la mayoría de los relatos conocidos por este autor no hace ninguna acusación de exterminio.

   Parece que la afirmación de un exterminio nacionalsocialista de homosexuales emergió primero durante los mismos años en que el homosexualismo comenzó a ganar una medida de aceptación por parte de académicos, científicos y periodistas del Establishment.

   Durante los años ’70 la comunidad homosexual en Estados Unidos y en el extranjero adquirió un considerable poder político. Eso se manifestó en la elección de diversos políticos abiertamente homosexuales y en la abrogación de leyes contra la sodomía en muchos Estados.

     La elevación de los homosexuales a las más altas filas de lo “políticamente correcto” completó la inversión de la antigua moral pública y de los valores políticos. Lo que había sido condenado una vez por la sociedad, se había convertido, si no en una virtud, al menos en un “estilo de vida” aceptable.

     La aceptación de los homosexuales como víctimas oficiales del “Holocausto” ha dado a éstos la ilusión de una superioridad moral por sobre un sistema de valores patriarcal, Blanco y heterosexual supuestamente opresivo que ha sido la norma de civilización occidental durante 2.000 años.

La Estadística Correcta acerca de Arrestos y Detenciones de Homosexuales en la Alemania Nacionalsocialista

     Para comenzar a determinar las verdaderas cifras de arrestos y encarcelamiento de homosexuales en campos de concentración es esencial examinar los archivos oficiales del Tercer Reich.

     El cuadro siguiente da las cifras oficiales de la Gestapo para la sentencia a prisión de individuos bajo el Artículo 175, la Ley anti-sodomía:

Año   —   Cantidad

1931             665

1932             801

1933             853

1934             948

1935         2.106

1936         5.320

1937         8.271

1938         8.562

1939         7.614

1940        3.773

1941         3.735

1942         3.963

1943         2.218

1944         2.000 (estimado) [5].

[5] Estas cifras son de Johanssen y Percy en el Anuario del Centro Simon Wiesenthal, vol. 7, 1990, p. 251. Ambas publicaciones se refieren a numerosas fuentes en idioma alemán.

     También, aproximadamente 4.967 hombres de las Fuerzas Armadas alemanas fueron procesados entre 1940 y 1943 por ofensas de acuerdo al Artículo 175.

     Estas cifras dan un total de 54.330 personas. Estimaciones de entre 50.000 y 63.000 condenas entre 1933 y 1944 por homosexualismo son aceptadas por investigadores serios en este tema [6].

[6] Por Warrren Johanssen y William A. Percy, Richard Plant, Erwin J. Haeberle, Rüdiger Lautmann y otros.

     Sólo un pequeño porcentaje de esos hombres fue enviado a campos de concentración después de cumplir sus condenas de prisión.

     Obviamente, si menos de 63.000 alemanes fueron condenados a prisión por homosexualismo, las cifras de cientos de miles de muertes en los campos de concentración son exageraciones imposibles. Erwin J. Haeberle, en un artículo titulado “Swastika, Pink Triangle, and Yellow Star: The Destruction of Sexology and the Persecution of Homosexuals in Nazi Germany” [7] criticó las sensacionalistas e inexactas descripciones del asunto:

     «…Fue sólo a fines de los años ’60 que las dos Alemanias reformaron su antiguo Párrafo 175 sobre la sodomía, y despenalizaron todo el contacto sexual consentido entre varones adultos. Poco después de entonces, un emergente movimiento de los “derechos homosexuales”, sobre todo en Estados Unidos, descubrió la persecución nacionalsocialista de homosexuales. Lamentablemente, debido a la falta de información y a la ausencia completa de una sólida investigación, ideas falsas y exageraciones fueron comunes. “Periódicos clandestinos” y “reuniones por la libertad homosexual” de los papeles subterráneos, incluso una obra de Broadway y luego algunas de sus críticas, pintaron un cuadro histórico sensacionalista y demasiado a menudo inexacto. Finalmente, y muy adecuadamente, un equipo de investigadores alemanes se encargó de la tarea de averiguar algunos hechos básicos. Rüdiger Lautmann, un sociólogo de la Universidad de Bremen, junto con algunos colaboradores, examinó archivos de campo originales y publicó las conclusiones en un importante estudio que trata con una variedad completa de respuestas sociales al homosexualismo».

[7] En “Hidden from History: Reclaiming the Gay and Lesbian Past”, editado por Martin Duberman, Martha Vicinus y George Chauncey Jr., Nueva York, 1989-1990.

     La investigación del doctor Rüdiger Lautmann es muy significativa y fue publicada en 1977 en Frankfurt, Alemania, y apareció como un artículo en inglés en 1980 [8].

[8] “The Pink Triangle: The Persecution of Homosexual Males in Concentration Camps in Nazi Germany”, por Rüdiger Lautmann, doctor en Filosofía y en Leyes. Apareció en “A Homosexual Emancipation Miscellany c. 1835-1952”, Nueva York, 1975. Aquel artículo es una versión condensada del material del libro del professor Lautmann para el seminario Gesellschaft und Homosexualität, Frankfurt, 1977.

     Basado en su investigación en el Servicio de Rastreo de la Cruz Roja Internacional en Arolsen, Hessen, el doctor Lautmann estimó:

     “El número total de prisioneros oficialmente definidos como homosexuales alguna vez encarcelados en los campos fue aproximadamente de 10.000 (pero podría ser tan bajo como 5.000 o tan alto como 15.000)”.

     Diez mil presos homosexuales condenados a campos de concentración son aproximadamente el 18% de los 54.330 hombres homosexuales que cumplieron un tiempo en prisión. Así se puede ver que sólo un pequeño número de invertidos que fueron condenados en los tribunales fue tomado en custodia preventiva y enviado a campos de concentración.

     Trabajando en los archivos de Arolsen, el doctor Lautmann y sus asociados reunieron datos individuales (cédulas de identidad de los prisioneros, listas de pertenencias personales, datos administrativos, registros de enfermería, listas de grupos de trabajo, avisos de muerte, archivos médicos, etc.) de 1.572 presidiarios. Como grupos de control, fueron usados los registros de 751 Testigos de Jehová y 219 presos políticos.

     Esos datos fueron usados como una base para estimaciones de carácter sociológico y acerca del destino de aproximadamente 10.000 homosexuales enviados a los campos de concentración. La mayor parte de los homosexuales fueron internados en Alemania y Austria en los siguientes campos: Buchenwald, Dachau, Flossenburg, Mauthausen, Natzweiler, Neuengamme, Ravensbruck y Sachsenhausen.

     Los delincuentes reincidentes, los travestis y los prostitutos muy probablemente iban a ser enviados a campos de concentración después de cumplir sus condenas de prisión. De hecho, el estudio de Lautmann estimó que el 86% de los hombres enviados a campos de concentración por homosexualismo había sido previamente condenado por delitos sexuales de naturaleza homosexual.

     Además, del número total de hombres todavía enviados a campos de concentración Lautmann estimó que el 10% había sido antes condenado por “seducción”, lo que era definido como un acto sexual con un menor de entre 14 y 20 años de edad o con alguien que dependiera del delincuente [9].

[9] Esos tipos de delitos estaban comprendidos bajo los Artículos 174 y 176 del Código Penal alemán.

     En preparación para las Olimpiadas de Berlín de 1936, la policía aumentó enormemente las detenciones de esa clase de individuos. El salto del 250% en las condenas a partir de 1935 representa ese esfuerzo de la policía alemana por librar las calles de homosexuales.

El Índice de Mortalidad para Homosexuales en los Campos de Concentración

     De los 1.572 casos de “triángulos rosados” que estudió el doctor Lautmann, 1.136 proporcionaron suficientes datos para establecer un índice de mortalidad aproximado para esos presidiarios homosexuales. El 60% de los casos de homosexuales estudiados por Lautmann murió mientras estaba en campos de concentración, y lo mismo ocurrió con el 41% de los presos políticos y el 35% de los Testigos de Jehová.

     Sin embargo, no sería correcto aplicar esa cifra del 60% a la estimación total de 10.000 homosexuales internados en los campos durante los doce años del Tercer Reich. Los 1.572 casos de homosexuales estudiados por Lautmann parecen ser sobre todo del final de la guerra, cuando los índices de mortalidad en los campos se dispararon debido a las enfermedades [10]. Los índices de mortalidad en los campos fueron bajos entre 1933 y 1940.

[10] El artículo de Lautmann contiene una tabla titulada “Disposition of Prisoners So Far as Known”. El 26% de los homosexuales, el 41% de los prisioneros políticos y el 57% de los Testigos de Jehová son enumerados como “liberados”, lo que significa que ellos estaban en los campos en la primavera [boreal] de 1945.

     Hay estadísticas disponibles que confirman un índice de mortalidad extremadamente más alto en los campos durante los años de guerra. Como un ejemplo, los fluctuantes índices de mortalidad de mes a mes en el campo de Dachau son mencionados en “Dachau: 1933-1945. The Official History” [11]. Ciertos años, principalmente 1941-1942 y 1944-1945, tuvieron los índices de mortalidad más altos, especialmente hacia el final mismo de la guerra, cuando las condiciones colapsaron totalmente. Por ejemplo, en Febrero de 1940 sólo 17 personas murieron en Dachau, pero en Marzo de 1945 murieron 3.977.

[11] Libro de Paul Berben, Londres, 1975, reseñado por John Cobden en la edición del invierno [boreal] 1989-1990 del Journal of Historical Review.

     Por lo tanto, el índice de mortalidad promedio durante doce años entre los homosexuales que fueron puestos en campos de concentración es indudablemente mucho menor que la estimación de Lautmann del 60%. Sin embargo, esas cifras de mortalidad son un asunto serio. Los campos de concentración eran obviamente sitios peligrosos para los homosexuales.

     A pesar de todo, no puede afirmarse que esos hombres fueran asesinados. La gran mayoría de esas muertes fue probablemente causada por el tifus. El sufrimiento y la muerte causados por esa enfermedad están bien documentados por fuentes alemanas y Aliadas. El tifus es transmitido por los piojos del cuerpo y causó millones de muertes en la Europa del tiempo de la guerra.

     Los alemanes usaron el Zyklon-B para desinfectar la ropa, las camas y los edificios, en un intento de contener las epidemias. El tifus no fue eliminado en Europa sino hasta la introducción del DDT y otros poderosos insecticidas que fueron desarrollados por compañías químicas estadounidenses al final de la guerra.

     Particularmente absurdas son las afirmaciones de que los homosexuales fueron conducidos hacia cámaras de gas. Las versiones de que los campos de concentración tenían cámaras de gas homicidas se ha demostrado que son falsas [12]. Es verdad que los homosexuales tuvieron dificultades mucho mayores para sobrevivir en el peligroso ambiente de los campos.

[12] Entre las autoridades del “Holocausto” que han admitido que no hubo gaseamientos en Dachau (o en ningún otro campo en Alemania ni en Austria) están el doctor Martin Broszat (Die Zeit, 26 de Agosto de 1960, p. 14) y Simon Wiesenthal (Books and Bookmen, Abril de 1975). Los Revisionistas afirman que no hubo cámaras de gas en ninguno de los campos, incluyendo los ubicados en Polonia.

     Los homosexuales eran a veces seleccionados para el maltrato por parte de guardias y presidiarios, sobre todo en los primeros días después de que ellos llegaban al campo. El status del homosexual como el tipo más bajo de presidiario sólo reforzaba su aislamiento, lo cual hacía la supervivencia mucho más difícil. Lautmann reporta:

     “Cualquier formación de grupos o el contacto entre presidiarios homosexuales inmediatamente levantaba la sospecha del personal de guardia. (…) La población homosexual con frecuencia debe haber sido demasiado pequeña en número para haber organizado una ayuda mutua, por ejemplo, involucrarse en el trueque. Las posibilidades de comunicarse con presidiarios de otras categorías también eran limitadas, por una parte debido al descrédito personal que podría resultar para un preso de otra categoría si era visto asociándose con un presidiario homosexual (…) Por supuesto, esa situación refleja el status social de todos los hombres homosexuales en la Alemania de aquel tiempo, pero en los campos su estigmatización era exacerbada hasta un grado peligroso. (…) En condiciones de tensión extrema, como el encarcelamiento, los lazos familiares son una importante fuente de seguridad. Obviamente el prisionero homosexual, comparado con presidiarios de otras categorías, estaba menos a menudo en condición de recibir apoyo de una familia conyugal… Los prisioneros con el triángulo rosado estaban tres a cinco veces menos a menudo casados (o enviudados) que los demás, y casi dos veces sin hijos”.

     Lautmann también descubrió que:

     “Aquellos prisioneros con el triángulo rosado más amenazados de muerte eran los muy jóvenes (entre 18 y 21 años) y los más viejos. Sólo los presidiarios de entre 21 y 30 años tenían en alguna medida buenas posibilidades de supervivencia… Cuánta de esa supervivencia dependía de la adaptación a las condiciones en los campos, es mostrado por la correlación entre la duración del encarcelamiento y la naturaleza del término del encierro. (…} Entre los presidiarios homosexuales que estuvieron en los campos de concentración durante un año o menos, cuatro de cada cinco murieron, mientras que entre aquellos que estuvieron encarcelados durante más de dos años, sobrevivieron tres de cada cuatro”.

   Otra condición que aislaba a los homosexuales es que aquéllos eran transferidos de un campo a otro con una frecuencia mucho mayor que otros presidiarios. Eso significaba tener que adaptarse a condiciones completamente nuevas en el nuevo campo, con la concomitante lucha por comida adecuada, vestimenta y asistencia médica.

     Es interesante notar también que, según Lautmann, los homosexuales no tenían una tasa más alta de suicidio que los presos políticos y los Testigos de Jehová (el 1%).

El Contragolpe Judío contra el “Holocausto” Homosexual

     Diversos autores, por lo general judíos, se han ofendido por la inclusión de los homosexuales como víctimas del “Holocausto”. El Anuario del Centro Simon Wiesenthal para 1990 expresó la situación de la siguiente manera:

     «En el inmediato período de posguerra, muchos de los que escribieron acerca de los campos de concentración… trataron a los homosexuales como criminales comunes, justamente castigados por violar el código penal del Tercer Reich. Los historiadores del “Holocausto” de posguerra, sobre todo aquellos que mantenían una visión exclusivista de que el “Holocausto” fue una experiencia histórica única del pueblo judío, han tomado una posición similar. Así, Lucy C. Dawidowicz, una destacada exclusivista, ha descartado como indignos de mención a las “prostitutas, homosexuales, pervertidos y criminales comunes encarcelados por los nacionalsocialistas» [13].

[13] Warren Johanssen y William A. Percy, p. 226.

     Dawidowicz hizo su comentario sobre “prostitutas, homosexuales, pervertidos y criminales comunes” en 1981. En 1990, en un artículo titulado “How They Teach the Holocaust” [14], ella negó explícitamente la noción de un exterminio nacionalsocialista de homosexuales:

     «Algunos programas de estudios amplían la lista de víctimas del genocidio nacionalsocialista para incluír a aquellos a quienes los nacionalsocialistas nunca tuvieron la intención de eliminar. El plan de estudios de [Gary] Grobman en Pennsylvania es uno de varios que ponen como ejemplo a homosexuales y miembros de los Testigos de Jehová, aunque no haya ninguna prueba histórica de que los nacionalsocialistas alguna vez planearon exterminar a aquéllos como grupo. Desde luego los nacionalsocialistas pusieron a los homosexuales en campos de concentración y los identificaron con triángulos rosados, proponiendo “reeducarlos” para que funcionaran en la sociedad “normal”. Y los Testigos de Jehová (Investigadores de la Biblia, Bibelforscher en alemán), que rechazaban reconocer la autoridad del Estado nacionalsocialista, fueron igualmente enviados a campos de concentración (e identificados con triángulos púrpuras) durante un período limitado a dos meses. Ambos grupos fueron encarcelados junto con otras categorías de prisioneros a quienes los alemanes no tenían la intención de asesinar: criminales (triángulos verdes), anti-sociales: mendigos, vagabundos, prostitutas y otros por el estilo (triángulo negro), y presos políticos (triángulo rojo). Muchos de esos presidiarios, incluyendo a los Testigos de Jehová y a los homosexuales, incapaces de resistir las penurias del trabajo forzado, enfermaron y murieron por falta de asistencia médica…».

[14] Commentary, vol. 90 Nº 6, Diciembre de 1990. https://www.commentarymagazine.com/articles/how-they-teach-the-holocaust/

   Las contradictorias afirmaciones de judíos y homosexuales como víctimas del “Holocausto” también fueron presentadas en el artículo de Richard Goldstein “Whose Holocaust?” en Village Voice del 10 de Diciembre de 1979. Goldstein indica que «Para la gente homosexual, la inclusión en el “Holocausto” se ha convertido en un símbolo de visibilidad social», y además

     «Los mitos son creados para satisfacer necesidades, y dados los imperativos de fines de los años ’70, es inevitable que los homosexuales llegarían a “necesitar” el “Holocausto”, aunque sólo fuera porque eso simplifica el proceso enormemente complicado por el cual ellos llegan a sentirse oprimidos».

     Pero para la gente judía, las afirmaciones de que los judíos fueron tratados mejor en los campos de concentración que los homosexuales (como se describe en la obra Bent) son un ultraje. Para ilustrar este punto, Goldstein escribe:

     «Pero Raul Hilberg, autor de The Destruction of the European Jews y un miembro de la Comisión Presidencial sobre el “Holocausto”, dice: “Los homosexuales tenían una mucho mejor posibilidad de supervivencia en un campo de concentración”. Él dice que no hay ninguna prueba para sugerir que los judíos fueron tratados mejor que los homosexuales, y que “la noción de alguien disfrazándose como un judío es evidentemente absurda”. Más condenatoria es la aseveración de Hilberg de que los homosexuales eran prisioneros altamente valorados, y que muchos kapos, los presidiarios que administraban los barracones y que disciplinaban a los demás, eran homosexuales. Hilberg está opuesto a la inclusión de los homosexuales en el monumento al “Holocausto”. “Aquello sería una farsa”, dice él. “No había ninguna conducta que salvara a un judío. Éste es un monumento para conmemorar aquel destino particular”».

Desenmascarando los “Holocaustos” Homosexual y Judío

     Las falsas afirmaciones de un exterminio nacionalsocialista de homosexuales pueden ser descompuestas en tres categorías:

1) Intención — El gobierno nacionalsocialista alemán es incorrectamente descrito como planificando y llevando a cabo un programa de exterminio de homosexuales.

2) Cantidad — El número de “víctimas” homosexuales del gobierno nacionalsocialista alemán es fantasiosamente representado como siendo de cientos de miles (o hasta un millón).

3) Causa de muerte — Se ha afirmado falsamente que los homosexuales fueron asesinados en cámaras de gas o por medio de actos de sadismo extremo y perversión.

     Aplicando estos mismos estándares de análisis, la investigación Revisionista ha mostrado que las afirmaciones de intención, cantidad y causa de muerte en cuanto a las bajas judías durante la Segunda Guerra Mundial han sido falsificadas.

     Mucho más que lo que los judíos o los homosexuales admitirán, ambos “necesitan” el status invertido conferido por la presunta “calidad de víctima”. En el actual entorno cultural y político, ser proclamado como víctima del “Holocausto” proporciona una inmensa ganancia financiera, política, social y religiosa.

    Las acusaciones de que los homosexuales y los judíos fueron “exterminados” por el gobierno nacionalsocialista son falsas y son una condenable difamación del pueblo alemán. Bajo tales circunstancias, lo honorable para la gente sería acercarse a los cuentos del “Holocausto” con una objetividad mucho mayor.–

Fuente:http://editorial-streicher.blogspot.com.ar/2016/10/el-mito-del-exterminio-ns-de.html?m=1