Un cadáver llamado “Autoridad palestina”

Ya no es un inmovilismo político, ni una muerte clínica, ya es un cadáver que huele muy mal. Las últimas decisiones en materia de violaciones de lo más básico en el sistema democrático, por parte del ya anciano presidente de la “Autoridad palestina”, es abrir el armario y expandir el mal olor de ese cadáver. El sistema ya carece de toda legitimidad democrática. El secuestro de las instituciones y la ensalada de los tres poderes (Legislativo, Judicial y Ejecutivo) con el aliño de la prensa sometida, hace que sea claramente una dictadura encubierta. Desde hace décadas no hay renovación del Consejo Nacional; el parlamento está paralizado; los municipios sin elecciones con el agravante de la manipulación de la junta electoral que un día dice sí y al siguiente dice no.

Lo natural es nacer, crecer y morir. La mal llamada “Autoridad palestina”, nació, quiso crecer pero solo llegó a la edad de cinco años, después entró en coma alterno, hasta llegar a morir con Yasser Arafat. La inteligencia del Estado sionista lo calculó a la perfección, asesinando a Arafat, mataron a dos pájaros con un tiro. Pero para no levantar sospecha, mandaron hospitalizar a la “Autoridad palestina” y la mantuvieron enchufada a un sistema de ventilación artificial y alimento vía intravenosa, hasta que un día decidieron desenchufarle los manguitos hace casi cinco años, cuando se levantaron de la mesa de negociaciones o mejor dicho, de la mesa de operaciones y le dejaron morir sin tratamiento paliativo con una larga agonía.

Una escena del mal olor de un cadáver llamado “Autoridad palestina”, es la que vive el pueblo palestino día sí y otro también, sin que se entierre el muerto de una vez por todas, para dedicarse a la vida de un futuro, tal y como dice el dicho español; “el muerto al hoyo y el vivo al bollo”. Pero lo que al pueblo palestino le vendrá muy mal a estas alturas de la mala política, es que se manipule el cadáver para someterle a una operación de estética para hacer de él, un vivo-muerto o tal vez algunos de su entorno, crean que simplemente con una metamorfosis se arregla la cuestión. Nada es cierto en la imaginación de los apegados al sillón y los privilegios, simplemente es su fantasía de un pan para hoy, pero es el continuo desastre para el pueblo palestino.

Cuanto antes se termine con esta situación, antes el sabio pueblo palestino encontrará una solución, acorde a su aspiración nacional de un Estado independiente y democrático. Me remito a un hecho histórico que no se puede negar, es que las únicas elecciones limpias y democráticas realizadas en el mundo árabe, (antes de las de Túnez) fueron las de Palestina.