Las fuertes críticas obligan al Gobierno a pensar en un “plan B” para la reforma electoral

Ante las advertencias de los expertos y los cuestionamientos de la oposición, el oficialismo evalúa introducir cambios al proyecto y no descarta que la llegada de la Boleta Única Electrónica a todo el país sea gradual. Macri, uno de los más reacios a ceder.

En medio de la oleada de críticas de especialistas en informática y transparencia electoral, y ante los cuestionamientos planteados desde la oposición, el Gobierno analiza darle forma a un “plan B” para lograr que avance en el Congreso el proyecto de ley de reforma electoral. Así, no se descarta que la implementación de la Boleta Única Electrónica tenga un carácter más gradual que el que pretendía el oficialismo, decidido a ponerla en marcha en todo el país desde las elecciones del año que viene.

El ministro del Interior, Rogelio Frigerio, se reunió ayer en Casa Rosada con su par de Modernización y Gestión, Andrés Ibarra; el secretario de Asuntos Políticos e Institucionales, Adrián Pérez; el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo; y el diputado nacional Pablo Tonelli, quien preside la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara baja. “Va a salir con cambios del Senado. Estamos trabajando en esos cambios para que luego sea aprobada en Diputados. Salió con algunos errores de Diputados, pero vamos a corregirlos y a encarminarlo”, señalaron fuentes oficiales a la agencia NA tras ese encuentro.

Sin embargo, una de las posturas más rígidas es la del propio presidente Mauricio Macri, quien en los últimos días hizo una férrea defensa de la boleta con chip, diferenciándose de la propuesta de la oposición, y se burló de quienes proponen un voto electrónico sin ese dispositivo. “El Presidente quiere que salga así”, dijeron en su entorno.

Pese a la intención del jefe de Estado, en el Ejecutivo contemplan la posibilidad de que la implementación del sistema de Boleta Única Electrónica sea progresiva: que en las elecciones legislativas de 2017 se aplique sólo en algunos distritos y se amplíe recién para las presidenciales de 2019. Así, los dos sistemas electorales convivirían durante el período de transición.