Fiesta inolvidable para la patria financiera

La autoridad monetaria aceptó que los bancos tengan su propia casa de cambio, lo que tenían prohibido para evitar maniobras de lavado. Joyerías, locales comerciales y financieras podrán operar en cambios.
El BCRA simplificó los requisitos para abrir entidades de cambio. Se redujeron los requerimientos de garantías y capitales mínimos.

El Banco Central continúa avanzando con desregulaciones en el sistema financiero. Ayer aprobó una nueva flexibilización de la normativa que regula las casas de cambio. De este modo, muchas agencias financieras de menor tamaño que en años anteriores tenían como principal negocio vender dólares en el mercado ilegal serán aceptadas en forma legal como oficinas de compra y venta de divisas. Los bancos, con el nuevo régimen, podrán ser dueños de su propia casa de cambio, lo que tenían prohibido hasta el momento para evitar maniobras de lavado y operaciones opacas. Locales comerciales con venta al público como joyerías también quedarán habilitados para operar en el negocio de transacciones de moneda extranjera.

En la autoridad monetaria aseguraron que la normativa apunta a incrementar la competencia del sector cambiario, al reducir los márgenes de intermediación, mientras que supone que logrará que operaciones del sector informal pasen al sector formal y se amplíe la disponibilidad de “ventanillas” para hacer transacciones. En la práctica, esto podría facilitar la operación de “cuevas”, otorgándoles una fachada de legalidad.

“Para lograr estos objetivos, se simplificaron los requisitos para abrir entidades de cambio, así como para que éstas instalen sucursales. En ese sentido, se redujeron los requerimientos de garantías y capitales mínimos. Y si bien se mantiene vigente la obligación de pedir autorización al Central para iniciar su actividad, las casas y agencias de cambio no deberán esperar la habilitación de la autoridad monetaria para abrir sucursales; sólo deberán informarlo”, dijeron a través de un comunicado en la entidad a cargo de Federico Sturzenegger.

La medida representa una mayor apertura de la economía a los flujos de capitales especulativos y minimiza la capacidad de regulación del Banco Central para evitar maniobras de lavado y otras transacciones ilegales. “Es un retroceso enorme en términos de lo que había sido el ordenamiento y la regulación del mercado en los últimos años. El retroceso es importante en términos de lavado de dinero y fuga de capitales. La lógica de este Gobierno de permitir movimientos irrestrictos de cuenta capital es muy peligrosa y deja muy expuesta a la economía argentina a shocks externos”, mencionó a este diario la ex titular del Central, Mercedes Marcó del Pont. “La flexibilización va a contramano de la tendencia de los países desarrollados, que ponen cada vez más énfasis en controlar las operaciones de cambio para controlar ilícitos asociados con el narcotráfico y el lavado, entre otros. De por sí es difícil la supervisión del sector de cambios y flexibilizando el sector se hace imposible”.

La autoridad monetaria detalló que habilitó a los bancos a tener sus propias agencias de cambio por fuera de las sucursales. “Se autorizó a los bancos a operar en el segmento como actividad complementaria a través de una empresa controlada. Es decir que a partir de ahora un banco podrá ser dueño de una casa de cambio, algo prohibido hasta el presente, más allá de la actividad cambiaria que desarrolle en su condición de banco”, indicaron.

El Central mencionó además que “en el nuevo régimen se facilita la instalación de sucursales de casas y agencias de cambio, ya de independientes o de una entidad financiera, en otros emprendimientos con locales en la vía pública, tales como hoteles, agencias de turismo, empresa de alquiler de vehículos e incluso restaurantes o comercial. Las empresas vinculadas al turismo, a su vez, tendrán la posibilidad de hacer operaciones cambiarias en forma independientes”. La normativa habilita a las casas de cambio a operar las 24 horas del día.

Fuente:http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-313382-2016-11-04.html