1° CONGRESO DE ACTUALIZACIÓN POLÍTICA DEL NACIONALISMO – SANTA FE

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Guillermo Rojas – El Nacionalismo y sus Objetivos Mediatos e Inmediatos

Octavio Guzzi – El Nacionalismo y sus Objetivos Mediatos e Inmediatos

Edgardo Atilio Moreno – El Nacionalismo y la Definición del Enemigo Político

Guillermo Rojas – El Nacionalismo y la Definición del Enemigo Político

Santiago R. Alonso – El Nacionalismo y su Propuesta Económica

Rolando Riss – El Nacionalismo y su Propuesta Económica

Carlos J. Díaz – El Nacionalismo y su Propuesta Económica


DOCUMENTO FINAL DEL CONGRESO

1° CONGRESO DE ACTUALIZACIÓN POLÍTICA DEL NACIONALISMO

8 y 9 de octubre de 2016

CIUDAD DE SANTA FE

Largos años de sometimiento político y degradación cultural han dejado a la Argentina sumida en una profunda decadencia. Nuestro pueblo ha sido guiado sistemáticamente a un suicidio espiritual promovido por los servidores de la globalización política- económica y el multiculturalismo. Por ello, el Nacionalismo Argentino se ve en la imperiosa necesidad de trabajar en pos de su revitalización y, de este modo, retornar a la contienda política renovado y actualizado. Solamente en dicha inteligencia puede darse un genuino resurgimiento que atienda a las necesidades y circunstancias del presente.

No pretendemos negar su historia o su doctrina. Por el contrario, en la vocación militante del presente reafirmamos todo aquello que, en largos años de sacrificio, nos ha sido legado como verdadero tesoro. Resulta claro que ninguna idea puede sobrevivir enajenada de su praxis. Y, justamente a esto llamamos: a cuidar lo heredado poniendo en práctica los principios acuñados.

Bien conocemos las dificultades de nuestro tiempo. Sin embargo, el mapa geopolítico mundial ha comenzado a cambiar. El fracaso universal del régimen democrático y el capitalismo liberal ha producido un escepticismo que no obstante, raudamente va encendiendo una nueva esperanza patriótica. Argentina no está ajena a esta realidad. El hastío de nuestros compatriotas comienza a transitar el mismo derrotero y de allí la imperiosa necesidad de ponerse en marcha.

1) Dos objetivos inmediatos: unificar y difundir

Un sinnúmero de disensiones y divergencias ha hecho del nacionalismo un espacio político capaz de reproducir, una y otra vez, infinidad de quiebres en sus propias filas.

Es necesario terminar con discusiones inertes que solo facilitan el avance del enemigo. Nos proponemos ir al rescate del patriota bien intencionado y con verdadera vocación de servicio. Es por ello que esta confederación aglutina a nacionalistas que, aun guardando distintos matices, no pierden de foco la relevante necesidad de salvaguardar la Patria. No basta con enunciar la “unidad” postergada por largo tiempo. Por el contrario, dicha unificación debe llevarse adelante mediante el esfuerzo y la renuncia a posiciones personales.

Pretendemos también llevar adelante la difusión masiva del Nacionalismo. Los últimos años se han caracterizado por la intención de ceñir nuestras ideas a un puñado de selectos. Lejos de esto, la política verdadera se ha de practicar con personas y hombres de a pie.

Hemos alejado el nacionalismo del operario, del alumno y de la calle para reducirnos a un encuentro o charla de formación. Claramente, este nuevo proyecto es plural y nos acerca a una realidad militante alentada por el sacrificio cotidiano, no solo concretamente practicado sino predicado a la mayor cantidad posible de compatriotas: El Nacionalismo es para todos los argentinos de buena voluntad.

2) El Enemigo

Se trata de un Sistema o Régimen de Dominación. El mismo es un compendio general de todos los vicios políticos que el Nacionalismo viene denunciando desde hace más de 80 años resumidos en:

Liberalismo político: Inveterado enemigo del movimiento nacional que se traduce en democracia de masas. Soberanía popular y leyes que validan absolutamente a una partidocracia corrupta, oligárquica y funcional a la dominación económica. La denominada democracia, no ya como un medio para elegir gobernantes, sino como forma de vida alcanza el valor de dogma y el rigor de una religión, donde no existe la verdad ni el error y todas son opiniones en absoluta igualdad. Es la dictadura de mayorías circunstanciales y de los medios de comunicación cuya mera impugnación intelectual puede traer incluso consecuencias penales. Dogma inamovible desde que se instaurara en 1983, hija de la derrota de Malvinas y con el Mito de los 30.000 desaparecidos como argumento y soporte.

Capitalismo de raíz financiera: con su fundamentalismo de mercado, con sus bancos y multinacionales funcionando en cadena y expropiando a la Nación y al pueblo del producto de su trabajo, entre otras cosas y especialmente mediante el cobro de una Deuda Externa impagable e ilegítima, bomba de succión de nuestras riquezas. La miseria económica que ha desatado no tiene parangón en un país rico como el nuestro. Se lo ha llamado acertadamente a su beneficiario como Imperialismo Internacional del Dinero y sus figuras relevantes la oligarquía económico-financiera global.

Progresismo: que puede ser subsumido en marxismo cultural o liberalismo jacobino. Se manifiesta en la estigmatización de la auténtica dimensión espiritual del hombre, destruyendo todos los valores religiosos, familiares y patrióticos, el orden natural y el sentido común. Disolución de la autoridad (en lo familiar y en lo social) y disolución del poder del Estado conocido como Estado ausente e ideología de los derechos humanos (garantismo penal, delincuencia impune, exaltación del terrorismo, destrucción del aparato de defensa, etc.), temática de género explicadas mediante el constructivismo social (homofilia, feminismo radical, matrimonio homosexual con adopción de hijos) aborto y control natal, liberación y generalización del consumo de drogas y en general la permanente validación de conductas antisociales y anti patrióticas como frutos de una libertad entendida en clave anárquica de caos. Desde los lobbies culturales y medios de comunicación, encarna la anarquía, la destrucción moral de la sociedad y la dilución de las jerarquías.

Estos tres componentes están propagados y financiados por la acción cada vez más abierta de los centros de poder internacional, apoyados por la maquinaria militar de los países centrales y especialmente de los EEUU, Reino Unido, Israel y las demás potencias atlantistas, para disciplinar a los pueblos que se resisten a aplicar el tríptico antes mencionado. Prestos a cualquier matanza y avasallamiento en nombre de la Democracia, los Derechos Humanos y el Libre Mercado.
Desde ya rechazamos los criterios referentes a este tema que se basan en cuestiones o categorías propias de la Guerra Fría, muy difundidas en nuestro medio, pero que solo confunden sobre la real filiación del enemigo, cuando no son fomentadas por éste y sus agentes locales para confundir.


Comprendemos que este es un fenómeno que no puede ser combatido fraccionalmente ni el mismo Sistema permite aceptar el tríptico mencionado con beneficio de inventario. El combate debe ser integral de lo contrario se va al fracaso.

3) Organización

Conscientes del poder enemigo, se torna necesario dar combate con los escasos medios que poseemos. Organizarse y militar incansable y coherentemente, tratando de dotar a nuestra entidad de una plantilla de cuadros preparados para la resistencia política. Convencidos y dispuestos al sacrificio de una lucha desigual, estaremos dando una alternativa a muchos hombres que esperan. La organización será una estructura de cuadros, o sea, de militantes con conocimientos y saberes en política.

4) El Poder

Nuestro norte es formar otro Estado que actúe en favor de la Nación. El Estado no es un testigo de la vida de la nación, ni un guardián de su cauce; es el conductor de la vida nacional al servicio de su misión de destino en lo universal. Por ello resulta necesario construir poder propio e identificarlo con la Nación. Hacer política es pensar en el triunfo del Bien Común. Claramente, descartamos por irreal la “esperanza” de una “reacción nacionalista militar”; menos podemos depositarla en el Peronismo, hogaño entregado totalmente al Sistema. Ambas opciones están destinadas al fracaso. Depositar expectativas sobre falsas opciones lleva al desánimo y derrota de los militantes que buscan un nuevo camino, lejos de la triste historia cíclica argentina. Por ello es necesario marcar una estrategia para la toma del poder político y para ello antes debemos tener poder propio y un lugar político que nos identifique: Un movimiento nacionalista con estructura y un despliegue territorial de orden Nacional.

5) Federalismo

Este emprendimiento tiene un acendrado espíritu federal, siempre enunciado pero poco practicado por el Nacionalismo. Nuestras provincias continúan guardando, pese a la destrucción cultural sufrida, los valores tradicionales de la Patria. Por ello apelamos a la descentralización que implica formar un colectivo de grupos, sean estas agrupaciones, movimientos, partidos políticos o simples núcleos de personas, por pequeños que sean, que piensan como nosotros en la necesidad de luchar para recuperar la Patria. Nuestra meta es que haya nacionalistas trabajando para el colectivo en todas las provincias.

6) Acceso al Poder

En virtud de lo dicho, las circunstancias de tiempo y lugar serán las que dicten los medios más aconsejables para acceder al poder. Actualmente, y en esta etapa embrionaria, no existen salidas a corto plazo que no sean un suicidio político. Es necesario que los militantes tomen conciencia de ello para no caer en el desánimo ni escuchar cantos de sirenas. No dogmatizamos cuestiones que no son dogma de ningún tipo y por ello no descartamos ningún medio lícito para la toma del poder. Teniendo siempre en cuenta, para forjar y afianzar nuestro instrumento político, aquello de que la relación más pura y transparente de representatividad está dada en el Municipio, se continuará trabajando con especial énfasis en tener base municipal donde trabajen y militen nacionalistas por el Bien Común. La construcción de nuestro colectivo será Municipio, Provincia y Nación.

6) Nuevo Estado y Nueva República

Contra el tríptico operante en nuestra Nación -con el cual el enemigo ataca- nosotros planteamos restaurarla y liberarla para refundar el nuevo Estado que será instrumento para el logro de una:

República Patriótica: recuperando nuestra soberanía conculcada, nuestra economía entregada, nuestra cultura pervertida, nuestra historia falsificada y nuestras costumbres mancilladas. Creemos que más allá de las instituciones liberales con la que se ha subvertido la política, la Nación aún existe como tal. Justamente queremos encarnar un ideal de unidad que estuvo presente en el sentir de los grandes hombres de nuestro pasado como San Martín, Belgrano, Artigas, Ramírez, Rosas, defensores incansables de la integridad de nuestra Argentina. Somos tributarios de la corriente patriótica que une la Reconquista y Defensa de Buenos Aires, La Vuelta de Obligado y la epopeya de Malvinas. Batallas de una guerra inconclusa aún. Contra el progresismo, el izquierdismo cultural disgregante, oponemos el amor a Dios, el sentido común, el orden Natural y la fuerza del patriotismo. Contra el odio ideológico y la destrucción de la cultura, el amor a la Patria y a nuestro pueblo, a nuestras tradiciones, a nuestra historia, a nuestro modo de vida, a nuestra libertad (que nada tiene que ver con el liberalismo pues nuestras libertades tradicionales han sido siempre conjugadas en un sistema de autoridad, jerarquía y orden).


República Social: Planteamos una opción revolucionaria contra el sistema económico vigente; y especialmente lo hacemos al colocar el dinero como medio de cambio y medida de valor de los bienes y servicios, no como una mercadería escasa para beneficio de la usura parásita. Planteamos también las aplicaciones del principio de subsidiariedad, y la ley de reciprocidad de los cambios, olvidadas cuando no repudiadas por el capitalismo en aras de la ganancia sin límite moral alguno. Queremos la mayor difusión posible de la propiedad privada, única forma de remediar los problemas sociales y el consecuente odio clasista. Una reforma de la misma permitirá a los trabajadores participar de la riqueza producida más allá del salario. Ello hace a la justicia social y a lograr finalmente la eliminación de la pobreza.
República Orgánica: La condición política del individuo se justifica solamente cuando cumple una función dentro de la vida nacional. Por ello estamos en contra de la inorganicidad que encarna el demoliberalismo y de la que se beneficia la partidocracia con los resultados que hoy tenemos a la vista. La representación popular se establecerá sobre la base de los municipios, de las corporaciones de profesionales, los sindicatos, y demás instituciones intermedias que hacen a la representación real de los ciudadanos. Contra el principio un hombre-un voto, sostenemos la organicidad social o Comunidad Organizada que se sostiene en el individuo no como ser aislado sino que integrado en los órganos de la sociedad. Este tipo de república admite una pluralidad de cuerpos sociales intermedios entre el Estado y el individuo, tanto territoriales (municipio, comarca, región, nación, etc.) como institucionales (Iglesia, administración, ejército, etc.) profesionales (colegios médicos, de abogados de profesionales de diferentes ramas), Gremiales (de obreros de las diferentes ramas de la producción), empresarios y comerciantes de distintos rubros. La diferencia con el demoliberalismo es obvia.

7) Colofón y curso de acción inmediato. En definitiva, podemos decir como síntesis fundamental del Congreso y como base de nuestros lineamientos para la acción política inmediata que debemos:

1) Afianzar la organización de la estructura de nuestro movimiento y proveer a su despliegue territorial. ORGANIZAR

2) Reclutar militantes y formarlos conforme a la doctrina, o sea, prepararlos como cuadros políticos; bien sea para la etapa agonal como arquitectónica de nuestra acción, lo que implica estudiar profunda y sistemáticamente las diferentes cuestiones históricas, políticas, económicas, culturales y geo-estratégicas que hacen a nuestra problemática nacional. Debemos reclutar la cantidad suficiente de militantes y de allí seleccionar los mejores. RECLUTAR Y FORMAR

3) Difundir hacia la periferia nuestra doctrina, tendiente a acrecentar la cantidad de militantes hasta formar una masa crítica. En otras palabras, resulta perentorio reunir la cantidad necesaria de gente para que el fenómeno de la difusión y crecimiento se dé naturalmente. Afianzar la confederación mediante los pasos anteriores, logrando una estructura de orden nacional con un despliegue territorial en todas las provincias argentinas, será la única forma en que podremos presentar batalla al enemigo de forma contundente y eficaz. PREDICAR Y DIFUNDIR

Dios y nuestra Patrona, la Virgen de Lujan, nos den fuerza para esta difícil etapa que emprendemos.

CONFEDERACIÓN DE AGRUPACIONES NACIONALISTAS

Fuente:http://www.nacionalismoconfederado.com/2016/10/documento-final-del-congreso.html


Visto En:https://www.facebook.com/ConfederaciondeAgrupacionesNacionalistas/posts/1073591182756546