Cientos de personas desbordaron las ollas populares montadas en Tucumán

SOBRE EL FUEGO. Los 24 kilos de fideos y los 12 de carne se agotaron. La Gaceta / Fotos de Héctor Peralta.

El peregrinaje fue con platos, recipientes de plástico, tazas y cucharas en mano. Mujeres, jóvenes y niños se abalanzaron sobre las porciones de guiso. Debajo de los gazebos blancos, las verduras habían comenzado a picarse temprano y la voz se había corrido rapidísimo por La Costanera. Centenas de vecinos de los barrios pobrísimos lindantes con el río Salí cruzaron o subieron al puente Lucas Córdoba el miércoles por un plato de comida.

Organizaciones sociales tomaron ese punto como centro local de la protesta nacional “1.000 ollas populares”, en reclamo contra las políticas económicas del Gobierno nacional y para que se declare la emergencia social por el avance de la desocupación y de la pobreza. Los campamentos se replicaron en otros 20 puntos de la capital y del interior. Los organizadores se mostraron sorprendidos -y en algunos casos desbordados- por la cantidad de gente que se acercó a pedir comida.

Barrios de Pie, la CCC, La Poderosa y el Frente Darío Santillán estuvieron entre los organismos que llevaron adelante las manifestaciones.

Erica Ramos, del barrio San Antonio del Bajo y militante de Barrios de Pie, fue una de las 20 encargadas de preparar el guiso con 24 kilos de fideos y 12 kilos de carne. Apenas dieron abasto para servirlos. “Vino muchísima gente de la orilla del río. Hay mucha tristeza en los barrios. Hay más chiquitos que van a los merenderos. Esperan horas para no quedarse sin la leche”, lamentó.

Los grupos aparecían de a puñados o en hilera por el puente, que estaba cortado. Los recipientes pasaban veloces de mano en mano. El potaje no llegaba a enfriarse. Los comensales se refugiaron bajo los árboles.

Facundo Ramos, dirigente de Barrios de Pie, puso la necesidad en números. Aseguró que hasta el año pasado asistían 5.500 niños a los merenderos de la organización en la provincia. Ahora suman 7.000. “Es una situación crítica. Familias enteras se acercan. Hubo un sinceramiento del Gobierno sobre los datos de la pobreza. Creemos que en el noroeste es mayor al 32%. Llamamos a la reflexión a la Nación y a la Provincia para que pongan en el tapete las prioridades. El debate no tiene que ser si esto es una herencia. Ya fue hace ocho meses eso. El Estado debe generar políticas para las necesidades de los sectores más pobres”, consideró.

Omar Díaz, de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), simplificó la explicación sobre los efectos de las políticas económicas: “los precarizados de antes ahora somos desocupados”. Vicente Ruiz, de la CCC, afirmó que la situación se agravó porque en actividades como el azúcar, el arándano y el limón se ocupó menos mano de obra. “Aumentamos ocho merenderos en dos meses en Aguilares y en Santa Ana. Estamos organizando comedores, pero son más difíciles de mantener. La pobreza y la droga están haciendo estragos”, aseguró. Clamó al Gobierno que se ocupe de los niños y pidió que la CGT convoque a un paro para visibilizar la situación de los trabajadores.

Patricia Aranda es encargada de un merendero que desde hace un mes alimenta a 130 chicos de La Milagrosa. “Todos mis vecinos van. Les damos todas las tardes leche y pan con picadillo o con mermelada. No quiero ser política, con el hambre no se hace política. Quiero que los chicos tengan qué comer”, enfatizó. Margarita Quijano, de 19 años, sonrió mientras se acariciaba la panza de ocho meses y engullía el guiso. “Mi hijo se llamará Ciro Catriel. Es una gran ayuda un vaso de leche y un pan, eso llena. En las casas no hay ni mate a veces. Estaría bueno que mi hijo no tenga que ir al merendero”, anheló.

Fuente: http://www.lagaceta.com.ar/nota/702209/politica/con-ollas-populares-desnudaron-crisis-social.html