ALTERNATIVA – El partido “Alternativa para Alemania”

Denes Martos

Los norteamericanos siempre harán lo correcto….
después de agotar todas las demás alternativas
Winston Churchill

Mecklenburgo-Pomerania Occidental es una provincia del norte de Alemania. Según los datos turísticos, se destaca por poseer 1900 kilómetros de costa con elegantes balnearios a orillas del Mar Báltico y playas de arena blanca, venerables ciudades Patrimonio de la Humanidad y una naturaleza imponente. A tan solo una hora de conducción al sur del Mar Báltico se extiende el mayor paisaje de ríos y lagos enlazados de Europa central. Las pequeñas ciudades y localidades que salpican sus colinas y valles, originarios de la Edad de Hielo, acogen alrededor de 2000 palacios, parques y casas señoriales., entre las que se encuentra también el hermoso e imponente castillo de Schwerin.

Pero no todo es idilio, paz y romanticismo en Mecklenburgo. Sus habitantes tuvieron siempre – con algo de razón o sin ella – la fama de ser excesivamente conservadores. Se cuenta que Bismarck habría dicho alguna vez: “Si se produce el fin del mundo yo me mudo a Mecklenburgo. Allá todo sucede 50 años más tarde.” Pues esta vez quizás la provincia pueda revertir su fama y no es nada imposible que encabece una tendencia completamente fuera del programa de los autodenominados grandes líderes mundiales. Especialmente fuera del programa de la mismísima Angela Merkel.

El Castillo de Schwerin

Porque sucedió que en las elecciones legislativas provinciales de principios de Septiembre la política alemana sufrió un serio sacudón. El partido “Alternativa para Alemania” (AfD = Alternative für Deutschland) llegó en segunda posición, solo detrás de los socialistas y pasándole por encima a los demócrata-cristianos. [1] Pero ¿qué condujo a esta especie de Armagedón, o al menos a este principio del final, es decir: a esta situación en la que se hace evidente que Alemania se halla ante el cambio más dramático de sus últimos 70 años? Y en todo caso ¿de dónde y cómo apareció en la política alemana esta formación política difícilmente identificable que dice ofrecer alternativas a un país que cae en situaciones cada vez más difíciles?

Bernd Lucke

El AfD fue fundado en 2013 por Bernd Lucke, un profesor de economía política de Hamburgo proveniente de los demócrata-cristianos del CDU (Christlich Demokratische Union), el partido de Angela Merkel. Este académico – que profesaba y enseñaba la economía política desde la predominante óptica neoliberal – se distanció de Merkel justamente porque, a juicio del profesor, la política de la canciller alemana se oponía demasiado a los intereses del sistema implantado por el poder financiero internacional.  Buscaba, por cierto, una alternativa pero creía poder encontrarla en el fortalecimiento de la política económica ultraliberal. Varias docenas de economistas y juristas adhirieron al programa construido sobre estos principios, cosa que durante bastante tiempo hizo que el partido fuese conocido irónicamente como “el partido de los profesores”.

Por lo tanto, al principio, el partido de Bernd Lucke construyó su estrategia política teniendo en la mira al segmento burgués ubicado en los primeros escalones de una clase media acomodada, mayormente liberal o conservadora, que se hallaba desilusionada de la manera en que Merkel estaba manejando la crisis económica. Sucedió sin embargo que, para 2014, esta estrategia básica comenzó a agotarse y el partido tuvo que enfrentar una seria crisis de identidad. La mayor cuestión a resolver fue la de decidir en qué segmento del régimen de poder político deseaban hallar un “espacio vital” para su proyecto. Los profesores fundadores y los grandes burgueses liberales propusieron prácticamente una especie de reedición del FDP [2], es decir: un partido liberal y globalista. Sin embargo los sondeos de opinión demostraron sin lugar a duda alguna que una propuesta de ese estilo atraería como mucho tan solo al 2 o 3% del electorado. De este modo es perfectamente entendible que las fuerzas internas del partido impulsaran un gran cambio de orientación que el año pasado terminó sellando el destino de los profesores fundadores e incluso el de Bernd Lucke mismo.

Sucedió que la crisis migratoria se convirtió en el nuevo y dramático elemento tematizador que produjo un cambio radical en el partido. También podría decirse que el AfD tan solo estuvo en el lugar adecuado en el momento adecuado. Porque, mientras la política inmigratoria de la canciller hacía aumentar exponencialmente el número de quienes se oponían a la misma, fuera del AfD ningún otro partido se hallaba preparado para llenar el vacío político así generado.

Frauke Petry

Bernd Lucke pudo experimentar en seguida qué significaba este cambio radical y qué destino pueden esperar quienes no son capaces de una rápida realineación: el año pasado, en medio de circunstancias dramáticas, literalmente lo eyectaron de su sillón partidario presidencial. Por lo demás, los delegados al congreso partidario hasta lo insultaron de un modo bastante duro y terminaron eligiendo a la química y empresaria Frauke Petry como nueva presidente del partido. Desde la nueva conducción partidaria quedó en claro de manera inequívoca que el AfD enfrentaría de manera frontal la política de Angela Merkel a la que calificó como contraria al interés nacional alemán. Dese entonces el AfD ha empezado a romper todas las barreras hasta ahora existentes y constituye una amenaza cierta de convertirse en el tercero en discordia en el contexto político alemán – a la par de los socialistas y los demócrata cristianos.

Lo que también parece quedar en claro es que no se trata en absoluto tan solo del problema inmigratorio. Peor todavía: la crisis etnocultural y política producida por los desplazados del Medio Oriente ha puesto claramente al descubierto que toda la estructura del poder político alemán requiere urgentemente un cambio profundo. El hecho que, apenas una década después de la II Guerra Mundial, Alemania se convirtiera en uno de los países más ricos y ordenados del mundo fue posible solo porque se sometió incondicionalmente a la superestructura globalizadora que dirige la economía mundial. Es decir: su situación privilegiada fue posible solo porque renunció voluntariamente a su identidad nacional. A cambio de esta sumisa integración, Alemania obtuvo su tan envidiado bienestar en el marco de una ordenada y prolija sociedad de consumo.

No obstante, en los estratos comunitarios profundos que regulan la auto-reproducción y renovación de la sociedad se están produciendo procesos muy peligrosos entre los cuales el más amenazador es probablemente justo el del colapso demográfico. La tasa de natalidad alemana ha descendido a niveles antes nunca vistos y, para revertir el proceso, harían falta sacrificios tan enormes que, si el pueblo alemán estuviese (hubiese estado) dispuesto a hacerlos, toda esta serie de catástrofes ni siquiera se hubiera producido. Por consiguiente, lo que el AfD está haciendo es poniendo a Alemania – y en general a toda la cultura de origen europeo – ante un brutal espejo para preguntar si hay voluntad de cambio. Un cambio sin el cual no hay chances de supervivencia.

Hoy, por supuesto, la alternativa del AfD representa, aun en el mejor de los casos, solamente una serie de hipótesis, un esquema hipotético construido en buena medida más con expresiones de deseos que con afirmaciones de hechos.

Pero el proceso ha empezado. La palabra clave, por supuesto, es “alternativa“.  Y aquí es donde Mecklenburgo y el AfD pueden indicar una especie de punto de referencia mundial: porque el hecho de que hasta en los círculos ultraliberales y capitalistas haya quedado en claro que el sistema impuesto por la hegemonía plutocrática norteamericana está cerca de quedar agotado y que, por lo tanto, una alternativa diferente es inevitable, eso es algo que preanuncia cambios drásticos mucho más allá de los lugares comunes, las nostalgias y las obviedades con las que se alimenta todavía la mayor parte de la discusión política.

La tendencia hacia una alternativa ya no es una moda pasajera. El sorprendente avance del AfD en Mecklenburgo quedó confirmado apenas unos días más tarde. El pasado domingo 18 de Septiembre, en las elecciones de Berlín, el AfD volvió a emerger como una fuerza política imposible de ignorar. [3] Y simultáneamente, el mismo día y en Rusia, Vladimir Putin salía ganador y fortalecido en elecciones legislativas. [4]

Por supuesto: todas las alarmas del sistema ya han empezado a sonar. No hay medio masivo que no califique al AfD de “xenófobo y racista”. Los epítetos de “nazifascista”, “neonazi”, “fascista” y sus diversas interpretaciones ad nauseamllueven a granel por todos lados. Pero es inútil. La “fascistización” del sentido común sólo conseguirá hacer más aceptable al supuesto “fascismo”; difícilmente logre erradicar al sentido común.

Seguramente los miembros del AfD no son los portadores de la antorcha cuya luz le permitirá a la humanidad descubrir un nuevo camino. Pero en todo el mundo la dinámica política está empezando a moverse en la dirección de las propuestas alternativas.

El AfD desde Alemania. Alexander Dugin y la Cuarta Teoría Política e incluso el pragmatismo de la Realpolitik de Vladimir Putin desde Rusia. La derecha francesa. Gábor Vona y el nacionalismo constructivo de propuestas concretas desde Hungría. El UKIP de Nigel Farage, responsable en gran parte del “Brexit” en Gran Bretaña. El complejo y a veces no muy comprensible ensamble de capitalismo socialista (o socialismo capitalista) que caracteriza a China… el mundo se está alejando del paradigma liberal y de sus dos ramas filiales representadas por el liberalismo de derecha y el liberalismo de izquierda.

Capitalismo y comunismo ya no constituyen la bipolaridad esencial de la política contemporánea.

Es hora de empezar a prestarle atención a las alternativas.

O, quizás, lo mejor sería empezar a construirlas.


NOTAS

1)- http://www.zeit.de/politik/deutschland/2016-09/landtagswahl-mecklenburg-vorpommern-spd-gewinnt-afd-vor-cdu
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/09/04/actualidad/1473006281_617652.html
2)- FDP = Freie Demokratische Partei (Partido Democrático Libre). También conocido como Die Liberalen (Los Liberales). Durante los períodos 1949–1956, 1961–1966, 1969–1998 y 2009–2013 el partido participó del gobierno federal alemán como aliado menor.
3)- http://www.lanacion.com.ar/1939180-otro-golpe-electoral-obliga-a-merkel-a-rever-su-futuro
http://www.clarin.com/mundo/Avance-ultraderecha-reves-Merkel-Berlin_0_1652834833.html
4)- http://www.lanacion.com.ar/1939181-putin-reforzo-su-poder-en-las-legislativas


Fuente:http://denesmartos.blogspot.com.ar/2016/09/alternativa.html