Aduana, YPF: manejos turbios y otras opacidades

El destino de la gestión de Gómez Centurión al frente de la Aduana y el contrato con Chevrón confirman presunciones.

Juan José Gómez Centurión avisó a sus íntimos que Mauricio Macri lo va a reponer en el cargo en forma inminente, aun sin esperar la decisión de la Justicia sobre su actuación en la Aduana. Pero la versión fue minimizada en la AFIP, y en la Casa Rosada confirmaron que esa intención presidencial se volvió a enfriar.

Todo ocurrió porque Alejandro Pérez Chada –también abogado personal de Mauricio Macri, entre otros– pidió al juez que su defendido preste declaración espontánea.

Lijo aceptó el pedido del defensor (tarea que comparte con Hugo Wortman Jofre). Pero no una indagatoria: aún está recolectando pruebas claves sobre la denuncia de corrupción.

La Justicia tendría confirmado –por entrecruzamiento de llamadas– operaciones dudosas de los dos segundos de Gómez Centurión. Ambos controlaban las principales entradas de mercadería a Argentina.

Se trata del director del Puerto de Buenos Aires, Edgardo Paoluci, quien trabajó con Ricardo Etchegaray. Y también el jefe de Ezeiza, Gustavo Mariezcurrena.

A ambos se les investiga las relaciones y vinculaciones con el empresario paraguayo Oldemar Carlos Barreiro. Por eso, calificados voceros de la AFIP desacreditan la versión del inminente regreso del funcionario a la Aduana.

Esta semana, Alberto Abad dio instrucciones siguiendo órdenes de Macri: solo se evaluará esa posibilidad si la Justicia exculpa a Gómez Centurión. Por ahora se lo nombró asesor. Anoche en la Casa Rosada pusieron paños fríos al intento de reponerlo en el cargo.

Así lo informaron : “Macri tenía la intención, pero la información que llega de Tribunales obliga a esperar”. El tema es seguido de cerca por el movimiento de empresarios y entidades poderosas como la UIA y AEA.

Por la Aduana pasan una friolera de negocios: operaciones anuales por 160.000 millones de dólares. También fue un foco de corrupción en las últimas décadas, que incluyó la misteriosa muerte del ex jefe brigadier Rodolfo Etchegoyen y una famosa “aduana paralela”. Raul Cuello, ex secretario de Política Tributaria bautizó la situación: “La Aduana argentina es un queso gruyere, llena de agujeros”. Y así sigue. La forma de resolver el caso Gómez Centurión también es trascendente para la interna de Cambiemos y la Casa Rosada. Elisa Carrio acusa a Silvia Majdalani, de la AFI, de complotar contra el ex titular de la Aduana.

Tampoco ningún funcionario entiende por qué Macri dejó tan expuesto a Gómez Centurión, si realmente confía en su honestidad. La ausencia de protección al funcionario, generó inseguridades en otros ámbitos oficiales.

Clarín pudo reconstruir los motivos reales que llevaron al Presidente a sacarlo en forma fulminante del cargo. Cuatro meses antes de que Patricia Bullrich llevara a Olivos –el 19 de agosto– la denuncia anónima, el propio Macri le había advertido a Gómez Centurión sobre las informaciones negativas que circulaban en torno de su gestión en la Aduana.

Macri no dudó de la honestidad del funcionario. Pero en una charla a solas, a fines de abril, lo reprendió: le dijo que tenía información de su estrecha relación con el empresario paraguayo Oldemar Carlos Barreiro.

Macri afirmó : “No podés estar con ese tipo. Cuki metió la droga en Boca y tiene múltiples denuncias por actos ilegales”. Gómez Centurión trató de defender al empresario Oldemar Barreiro. Dijo que lo ayudaba a combatir las “bandas” en la Aduana. Pero Macri desacreditó el argumento y no quiso saber nada. Le trasmitió que Daniel Angelici le había dado información de que Barreiro estaba operando ilegalmente y que encima utilizaba el nombre de Gómez Centurión para hacer negocios turbios.

Al final, Macri le dio una orden : “sacátelo de encima”. Gómez Centurión no lo hizo. Cuando Patricia Bullrich fue –cuatro meses después– a la Quinta de Olivos con la denuncia anónima, el Presidente se puso furioso.

La bronca fue porque Gómez Centurión no llevó adelante la sugerencia que Macri le dio. Todo lo contrario. En ese plazo la relación con el paraguayo Barreiro se acentuó y la AFI –ilegalmente– lo grabó en llamativos encuentros en el estacionamiento de un centro comercial.

Fue ahí cuando el Presidente tomó la determinación: no respaldarlo, suspenderlo y darle curso a la denuncia anónima. Ese texto coincide con lo que Macri le advirtió en abril.

Ayer, Rubén Giustiniani recibió –al final– de YPF el contrato firmado con Chevrón. Se confirman todos los anticipos de Clarín sobre las cláusulas secretas. Su texto es la contracara del relato petrolero de Cristina. Por eso se quiso ocultar. Cristina Kirchner y Axel Kicillof aceptaron condiciones que iban a contramano del discurso nacionalista que enarboló la ex presidenta para estatizar la empresa petrolera.

Cristina, en la década del ‘90, propició la privatización de YPF y la provincia de Santa Cruz recibió fondos que ahora se están investigando por corrupción.

Se habría derivado dinero a cuentas particulares de Néstor y su entorno. En el 2012, Cristina estatizó YPF y revistió su decisión de un relato épico, pero los contenidos del contrato confirman que todo era un discurso falso.

Ahora en YPF existe una nueva etapa, después de la discusión del polémico acuerdo.

Pero los legisladores quieren conocer cómo se administraron y quiénes se beneficiaron con las cuentas off-shore. Se confirmó que existieron operaciones en Bahamas, Uruguay y Delaware (Estados Unidos). Y se quiere saber si por esas cuentas circularon centenares de millones de dólares sin control.

Fuente:http://www.clarin.com/opinion/Aduana-YPF-manejos-turbios-opacidades_0_1655834416.html