El tren no espera, y la manzana tampoco

“No se puede vivir del amor”, decía Andrés Calamaro, y podríamos agregar que tampoco de esperanzas. Por estas horas, el Foro de Inversiones que se lleva a cabo en Buenos Aires generó una fiebre de renovadas expectativas puestas en la “lluvia de inversiones” prometida hace un año y que aún no llega.

Mucha agua caída del cielo es, hasta el momento, lo que abunda en la ciudad y la provincia. Para no sumarse a la cadena del desánimo general -término que tomamos prestado de la ex presidenta, vale decirlo-, sería una buena idea cultivar un poquito de fe, aunque sin exagerar.

Es que, más allá de las palabras de (auto) aliento de Mauricio Macri, todavía el panorama empresarial tarda en arrancar. Y ciertas novedades en cuanto a apertura para los capitales extranjeros, como la potencial explotación del espacio satelital por multiplicidad de prestadoras foráneas -que puso en alerta a los trabajadores de ArSat-, no agregan “buena onda”.

Muchas veces hablamos de los gestos, y la venta de acciones de Shell por parte del ministro de Energía, Juan José Aranguren, “fuertemente sugerida” por la oficina Anticorrupción, llega tarde, cuando el tema se convirtió en objeto de debate y nos vino a recordar que hay una clara Ley de Ética Pública que regula estos casos.

Otro “olvido“, como el de la necesidad de realizar audiencias antes de implementar un drástico aumento de tarifas en los servicios. El apuro -comprensible- del gobierno por obtener resultados traducidos en cifras para esta ocasión, como la festejada baja en la inflación de agosto (0,2 total en el país), siembra un árbol frondoso que dificulta ver el bosque.

Porque el que patea la calle todos los días y elige entre comprar manzanas o un litro de leche no puede advertir lo bueno que está que armemos un “mini Davos” porteño. El divorcio entre la frialdad de la economía y la realidad de a pie se acrecienta; ya es tiempo de encontrar un punto de encuentro entre ambos.

Fuente:http://www.cronica.com.ar/article/details/94576/el-tren-no-espera-y-la-manzana-tampoco