A 33 años de su muerte, el legado ético de Arturo Illia

Cuando Arturo Umberto Illia asumió como presidente (1963-1966), su declaración jurada consistió en un plazo fijo, un auto y su casa en Cruz del Eje. Su vivienda había sido regalada por vecinos, pacientes y amigos.

Al dejar el poder, sólo le quedaba la casa, cuatro trajes y otras prendas de uso personal.

“Había vendido su automóvil durante esos años de gobierno y se fue en taxi desde la Casa Rosada a la casa de su hermano, en Martínez”, lo recuerda el constitucionalista Antonio María Hernández en una nota escrita para La Voz del Intrerior en 2013.

Illia había nacido en Pergamino el 4 de agosto de 1900. Había llegado a Cruz del Eje en 1927, ciudad que rápidamente lo adoptó como un vecino más.

El dirigente de la UCR falleció el 18 de enero de 1983, pocos meses antes del retorno de la democracia. Su despedida fue multitudinaria. Murió pobre.

Médico de profesión, lo apodaban el “Apóstol de los Pobres”. Fue además diputado en Córdoba y vicegobernador.

Ejerció como presidente entre el 12 de octubre de 1963 y el 28 de junio de 1966. Fue derrocado por el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía. Durante su presidencia, Illia hizo la mayor inversión presupuestaria en educación de la historia.

“A mí me derrocaron las 20 manzanas que rodean a la casa de gobierno”, dijo.

Se dedicó hasta su muerte a la docencia política.

“Esta es la hora de la reparación nacional, a la que todos tenemos algo que aportar. Esta es la hora de la gran revolución democrática, la única que el pueblo quiere y espera; pacífica, sí, pero ética, profunda y vivificante, que, al restaurar las fuerzas morales de la nacionalidad, nos permite afrontar un destino promisorio con fe y esperanza”. Ese fue el mensaje que pronunció al ser nombrado presidente.

Fuente:http://www.lavoz.com.ar/politica/33-anos-de-su-muerte-el-legado-etico-de-arturo-illia