Argentina: el descontrol y la fosa

Por desgracia, lo que resultaba previsible para cualquiera que conozca la naturaleza avarienta de los millonarios, está ocurriendo en la Argentina.

“Yo les pregunto en qué país del mundo la economía es libre. Cuando no la orienta el gobierno, la orientan los grandes consorcios financieros, con esta diferencia: el gobierno la orienta en beneficio de todos los habitantes del país y los consorcios capitalistas hacia sus cajas registradoras”.

Juan Domingo Perón

Cambiemos, tal el nombre de la coalición que ganó el reñido balotaje que llevó a la presidencia argentina al adinerado Mauricio Macri, durante la campaña electoral había sabido utilizar todo tipo de técnicas de manipulación para engañar al pueblo, partiendo del impacto que sobre la percepción general tienen los monopolios de medios comunicación. Éstos actúan como verdaderos alquimistas de virtualidades que prácticamente ocupan la totalidad del campo perceptivo de una gran parte de la población. De esta forma, las masas más desprevenidas contra estas manipulaciones asumieron a Cambiemos poco menos que como una hada buena que venía a terminar con el gobierno de una bruja mala -según la forma pérfida y maliciosa en como presentó las cosas el “establishment” comunicacional.

El estilo “republicano”

Hoy los hechos crudos vienen a golpear la estulticia política, crédula de los mitos engañosos. Y estos hechos lo que demuestran es que los que eran los “probos republicanos” opositores que estuvieron varios meses bloqueando en el Congreso (se necesitaban dos tercios de sus integrantes) la designación de nuevos jueces de la Corte Suprema (los que proponía en aquel momento la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner), hoy son los mismos que designan con un decreto “jueces en comisión” para cubrir esas vacantes, que estaban desiertas justamente por el boicot de esos mismos autodenominados “republicanos”.

Los hechos actuales demuestran que aquellos que se llenaban la boca con la “independencia” de los órganos del Estado respecto del Poder Ejecutivo, hoy son los que exigen con celeridad la renuncia de los titulares en todas aquellas instituciones autárquicas que según la ley el mandato de sus mismos no coincide, a propósito, con los períodos presidenciales. Banco Central, Unidad de Información Financiera, Procuraduría General de la Nación (con mandato es vitalicio, como los jueces de la Corte Suprema), AFSCA (Administración Federal de Servicios de Comunicación Audivisual)…, etc.

Estos hechos demuestran que aquellos que lanzaban diatribas contra el “autoritarismo” del anterior gobierno, hoy gobiernan por decreto, ignorando al Congreso Nacional (donde no son mayoría), pasando por encima a leyes completas, como la que establece las potestades de la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual, intervenida de facto con la creación, por decreto, de un ministerio que se pone por encima de esa “Autoridad”, y exigiendo la renuncia de funcionarios que por ley no deberían renunciar (el caso más emblemático de esto es el de Alejandra Gils Carbó, la Procuradora General de la Nación, cuyo mandato es vitalicio).

El contenido de las medidas adoptadas

Y el contenido de las medidas económicas que el gobierno acaba de anunciar por estos días es coherente con ese proceder ilegal y ese estilo incontrastablemente autoritario que está exhibiendo en el plano político:

-desregulación del comercio exterior: eliminación de retenciones a las exportaciones de granos y carnes (excepto soja, donde las retenciones se mantienen pero reducidas un 5%), eliminación de las Declaraciones Juradas de Importaciones y de todo tipo de restricción para el comercio exterior.

-desregulación del mercado de cambios: se establece la libre entrada y salida de dólares del país, con casi ninguna limitación, en un régimen de “flotación sucia” (intervención del Banco Central comprando o vendiendo para incidir así sobre la cotización de las divisas).

-desregulación del mercado financiero: se permiten las subas de las tasas de interés y se reducen los plazos de inmovilización interna de capitales, lo que beneficia el accionar de los fondos especulativos.

-desregulación del comercio: abandono progresivo del programa de Precios Cuidados y eliminación del régimen de información que obligaba a las empresas a dar a conocer mensualmente los precios de todos los productos, con lo que la Secretaría de Comercio tendrá menos herramientas para controlar abusos, en el más que dudoso caso de querer controlarlos.

-eliminación de subsidios a la energía y a los servicios públicos como agua, gas y electricidad.

Sus consecuencias inflacionarias, recesivas y financieras

Todo esto indudablemente que trae consecuencias: la inflación ya había comenzado a incrementarse con los anuncios de devaluación realizados a mediados de Noviembre por Macri durante la campaña para el balotaje, anuncio que desató movimientos preventivos de suba de precios que ahora se verán, sin ninguna duda, afirmados y acelerados. Concretamente, los bienes transables (aquellos que pueden venderse tanto en el mercado mundial como en el mercado interno) subirán su precio en moneda nacional, porque a partir de la desregulación del mercado de cambios y del comercio exterior los exportadores obtienen muchos más pesos que antes por el mismo producto. La baja de las retenciones sumada al aumento del tipo de cambio oficial significa, como resultado de la devaluación, un incremento enorme en la facturación en pesos de los exportadores, sin un aumento proporcional en sus costos. Ningún productor venderá su producto a un precio inferior al que ofrece cualquiera de otros compradores. Recibirán más pesos por dólar y ya no tendrán impuestos: para vender al mercado interno pretenderán la misma cantidad de pesos que obtendrían exportando. Además, hay que sumar que la eliminación de subsidios provocará una suba en los servicios públicos, lo que también alimentará el aumento de los precios. Y también hay que agregar que para comprar bienes importados será necesario juntar más pesos, puesto que el dólar hoy, luego de la devaluación (en torno del 40% en el momento en que se escribe esta nota), está más caro todo lo cual redunda en un aumento de los precios internos.

De la misma manera, el crédito interno se verá limitado por el aumento de las tasas de interés, que también se reajustarán por lo menos en relación con la inflación (a no ser que sean banca de fomento, cosa que no es el caso).

Por otra parte, la industria deberá soportar un costo más alto de la energía y deberá afrontar la competencia exterior sin ningún tipo de protección del Estado, lo que por un lado encarece sus costos de producción y por otro lado amenaza la mayor utilización de su capacidad instalada.

Cuando ocurre una alteración de la relación entre los distintos valores de la economía indudablemente que esto implica una transferencia. Con estas medidas todos los precios de la economía suben, menos los salarios.

Desde el punto de vista fiscal, el fisco perderá ingresos, ya que las retenciones significan un porcentaje muy importante de la recaudación, lo que tendrá que reemplazarse con otros impuestos y/o con nuevo endeudamiento, que además se tomará no sólo para financiar las cuentas del Estado sino para fortalecer las reservas del Banco Central y sostener la “flotación sucia” del peso dentro de un determinado rango que evite una disparada hacia la hiperinflación. Esto significa que el Estado avanzará en un ajuste de sus cuentas que, tratándose de Macri, no significará ajustar el cinturón de los más ricos, sino golpear a los más débiles, que además de la baja del poder adquisitivo del salario enfrentarán la limitación y achicamiento del sistema de seguridad social del Estado.

“El mejor equipo en 50 años”

Todo esta faena, como ya es de público conocimiento a esta altura, estará a cargo del mejor equipo de “carniceros” que tiene la Argentina: todo un conjunto de saqueadores con un vergonzoso currículum de codicia ya sea como CEO’s (Chief Executive Officer) de corporaciones o como abogados de buffetes que se encargan de representar a las mayores empresas “a las que les interesa el país”, como decía la propaganda, en todo tipo de litigios, principalmente contra el Estado. Para Macri, estos vampiros constituyen “el mejor equipo en 50 años”.

Así, al frente del Ministerio de Hacienda y Finanzas fue designado Alfonso Prat Gay, hombre que llegó a ser director de estrategia de tipos de cambio en el JP Morgan, en Londres y que, cuando se produce la denuncia del técnico del banco HSBC en Suiza, Hervé Falciani, sobre el sistema internacional de cuentas fantasma montado por ese banco para evadir impuestos, uno de los titulares de una de las 130.000 cuentas denunciadas por Falciani resulta ser, entre más de 4.000 mil cuentas no declaradas de ciudadanos argentinos, justamente Alfonso Prat Gay, por un monto de casi setenta millones de dólares.

Así, al frente del Banco Central fue designado Federico Sturzenegger, ex Secretario de Política Económica del gobierno de la Alianza, funcionario involucrado en el Megacanje, una refinanciación de 50.000 millones de dólares de la deuda externa que, pocos meses más tarde, explotaría en el mayor default de deuda soberana de la Historia (recordemos que el Presidente de ese gobierno, Fernando de la Rúa, debió huir en helicóptero de la Casa Rosada en medio de un levantamiento popular y de enfrentamientos que costaron la vida de más de 40 personas).

Así, al frente de la Unidad de Información Financiera (UIF), justamente la encargada de investigar el lavado de dinero, fue designado Mariano Federici, actual empleado del FMI y vinculado al estudio de Juan Félix Marteau, uno de los principales litigantes contra la propia UIF. En el área de fiscalización de ese organismo fue designada Celeste Plee, del estudio Marteau que en la actualidad defiende al banco Masventas SA, una de las principales sociedades denunciadas por la UIF. Para la vicepresidencia fue designada María Eugenia Talerico, una de las abogadas del HSBC en casos de lavado. Es el zorro al cuidado de las gallinas.

Así, al frente del Ministerio de Energía fue designado Juan José Aranguren, hasta poco antes presidente de la filial argentina de la anglo-holandesa Shell.

Para no saturar: lo mismo se repite en cada una de las áreas jerárquicas del Estado, incluyendo además a los dos hombres designados por decreto para la Corte Suprema, con vínculos con el “mundo de negocios” y con los estudios de abogados que representan a las grandes corporaciones en sus litigios fundamentalmente contra el mismo Estado.

El descontrol y la fosa

Con un mercado mundial en problemas y con bajos precios de los commodities, y con un mercado interno que se achicará como resultado de este golpe de concentración de riqueza a favor de los exportadores agropecuarios y en contra de los trabajadores y el pueblo, la economía aminorará el “régimen de vueltas” de su motor, lo que impactará sobre la situación social y política, multiplicando los conflictos.

La desregulación será el descontrol. Los que se jactan de urbanidad en realidad pretenden una ley de la selva donde prime el más fuerte y además, el Estado, no será un árbitro imparcial sino uno más de la gavilla de los “fuertes”. Hugo Moyano, el titular de una de las centrales obreras, hombre que para las elecciones aportó discretamente a favor del triunfo de Macri, declaró que “si el cepo se lo sacan al dólar y se lo ponen a las paritarias estaríamos cambiando para mal”. Y efectivamente eso es lo que ya ha sucedido, porque los precios suben antes y los trabajadores irán después a tratar de recuperar parte de lo ya perdido, cosa que, es sabido, no podrán hacer completamente, y quien terciará en esa disputa será un ministro de Trabajo que ya adelantó que los aumentos de salarios tendrán que ser por productividad (en cambio que, por lo menos, por paridad con los aumentos generales de precios), o sea que ni siquiera podrán recuperar, a posteriori, lo mismo que ya perdieron con la actual suba de los precios.

Además, crecerá el endeudamiento externo para sostener una paridad tal del tipo de cambio que evite la disparada hiperinflacionaria.

De esta manera, lo que los mismos que hoy están decidiendo estas medidas en la campaña electoral denominaban, haciéndose las víctimas, “la grieta”, para graficar la división de los argentinos supuestamente provocada por el gobierno kirchnerista, hoy son los responsables de estar cavado una fosa que está separando dramáticamente a los argentinos entre los que están arriba, concentrando sus riquezas, y los que estarán adentro de la zanja hecha por estos avaros del gobierno, luchando por sobrevivir.

Ante esta situación de tan crudo ataque contra los ingresos de los trabajadores y el pueblo y contra la capacidad de regulación del Estado en favor de los más vulnerables: ¿cómo hará Macri para concretar ese “arte del encuentro” al que se refirió en su discurso al asumir su cargo?

Frente a las carencias concretas, frente a la carestía inmisericorde, ya no será tan fácil que la sugestión operada por los grandes medios de manipulación de masas dé resultado para obnubilar al pueblo.

En vez de “encuentro”, el descontrol del mercado desregulado. En vez de “encuentro”, una fosa que divide violentamente a los argentinos, concentrando ingresos en los más ricos, y despojando a los trabajadores y a los más pobres.

Escrito por Leonardo Del Grosso, periodista argentino

Fuente:http://www.hispantv.com/newsdetail/OPINIoN/197857/argentina-macri-economia-kirchner


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