Carlos “Chacho” Álvarez: “Se viene una etapa más pragmática en la región”

El ex vicepresidente habló con Letra P en Asunción, durante la cumbre del Mercosur. Dijo que el bloque estará marcado por “la diversidad” y “modelos de desarrollo distintos”.

El ex vicepresidente Carlos “Chacho” Álvarez, en su condición de secretario general de la Asociación Latinoamericana  de Integración (Aladi), estimó que en el Mercosur “se vienen una etapa de más pragmatismo” a partir “la diversidad” de “modelos de desarrollo distintos” y también maneras diferentes de integrarse al mundo en términos económicos. Álvarez habló con Letra P durante el transcurso de la cumbre de presidentes celebrada en esta ciudad.

-Desde su rol en Aladi, ¿cómo analiza el escenario regional?

-Esta es una etapa que, por la diversidad y la pluralidad, seguramente va a ser más pragmática. Habrá que jerarquizar mucho los acuerdos, con países que tienen modelos de desarrollo distintos y también modos de integración a la economía internacional diferente. Tenemos que encontrar puntos de coincidencia, que tienen que ver cómo construimos un mercado regional latinoamericano más fuerte, más denso en términos productivos y de complementariedades en sectores empresarios, que les sirva a todos los países, cualquiera sea su inserción en el mercado global. Porque hay una diferencia muy grande entre los países tipo ALBA, que plantean un desarrollo más endógeno que Argentina, Uruguay, etcétera, que plantean un regionalismo abierto, o sea la integración regional como una plataforma para insertarse en el mercado global. Los países del ALBA son más críticos de un acuerdo con Europa pero no serían críticos de un acuerdo con China. Hay que ver cuáles son las diferencias y priorizar las coincidencias. Aladi, que incluye a todos los países del Mercosur, del ALBA, de la Alianza del Pacífico, de la Comunidad Andina, es el organismo que puede facilitar este momento de la integración.

-¿Hay un Mercosur más pro-mercado y menos político ahora?

-Yo no diría que más que pro-mercado, esto tiene que ver con los procesos de desarrollo interno. Seguramente ahora va a haber más espacio para los mercados de lo que había en el proceso anterior. Pero todos coinciden en que en la integración productiva y comercial los protagonistas son las empresas. Sobre todo en nuestra región, donde tenemos una abrumadora mayoría de pequeñas y medianas empresas. Por eso, si no posibilitamos un clima favorable a los encadenamientos productivos vamos a sufrir una hegemonía muy concreta de las transnacionales, que a través de acuerdos como el del TransPacífico o el TISA dominan los mercados, las normas que los van a regir, los estándares internacionales y van a universalizar lo que son los grandes acuerdos que están firmando. Sí analizás los sistemas productivos en América Latina, el 80 por ciento está conformado por pequeñas y medianas empresas, a las que hay que ayudar a que exporten, se complementen, encuentren socios regionales. Me parece que hay mucho para hacer. En la etapa anterior se produjo un gran avance en términos políticos. O sea, las afinidades ideológicas que existían sobre todo en el momento de Lula (Da Silva), (Hugo) Chavéz  y (Néstor) Kirchner dieron un impulso grande a la política, a la autonomía relativa de América Latina respecto de los centros de poder, a la visibilización y la extensión del concepto de integración regional, pero se quedó en deuda con las estrategias de integración profunda, infraestructura, transporte, logística, que son las que terminan construyendo un mercado competitivo que permita un mejor desarrollo de los países.

¿Qué visión tiene sobre los acuerdos con la Unión Europea y la Alianza del Pacífico?

-Tienen que pasar por un “todos ganan”, con una región más fuerte desde el punto de vista comercial. Respecto de la inserción en la economía internacional, seguramente hay diferencias como se vio en esta cumbre, entre Venezuela, Uruguay, Argentina. O sea, hay un agrupamiento por subloques. Pero en el tema del mercado común ampliado puede haber una agenda con facilidades de comercio, encadenamiento productivo, complementación económica. Creo que hay que trabajar en las coincidencias. La integración tiene tres aspectos. El primero es estratégico, no se puede mirar con una visión a corto plazo. En segundo lugar, hay que trabajar la integración como una política de Estado, que sea compartida por el sistema político y los sectores sociales. Por último, hay que pensar en la unidad en la diversidad. Se tiene que respetar la alternancia democrática entre los países. No hay ninguna integración en el mundo de iguales en ideas políticas, en concepción, en desarrollo. Tenemos el caso de Asia-Pacífico, con países que combatieron entre ellos como Laos y Camboya. En Europa hay proyectos distintos, como el socialdemócrata y el liberal, Francia y Alemania, que confluyeron en la idea de integración.

Fuente: http://www.letrap.com.ar/nota/2015-12-21-carlos-chacho-alvarez-se-viene-una-etapa-mas-pragmatica-en-la-region


06 Octubre de 2000 Renuncia Chacho Álvarez

Luego de que por una denuncia del dirigente sindical Hugo Moyano estallara el llamado escándalo de la Banelco -nombre mediante el cual se conoció el soborno a numerosos senadores a fin de que en abril de ese año aprobaran el proyecto de ley de flexibilización laboral enviado por el Ejecutivo, en el que estaban claramente involucrado el presidente de la Rúa y varios de sus más íntimos colaboradores- , Chacho Alvarez renuncia a la Vicepresidencia de la Nación. Curiosamente, Alvarez renunció por sentirse desairado por el presidente, quien se mostraba renuente a profundizar la investigación y denunció el modo espurio en que había sido aprobada la ley. Las denuncias del líder sindical cobraron peso judicial poco después, con las confesiones del “arrepentido” Mario Pontaquarto. Si bien en el proceso posterior quedó establecida la comisión de coimas por parte de varios senadores, ninguno de los involucrados fue separado de su banca, detenido ni condenado. Tampoco la ley fue anulada y sería derogada recién en el año 2004 por medio de un proyecto enviado al Senado por el gobierno del entonces presidente Néstor Kirchner.