Cómo avanzan los masones en el Conurbano

Por qué ahora están “de moda” y por qué no se consideran una religión.

Un pesado halo de oscuridad cubre a una de las instituciones más emblemáticas de los últimos siglos. Internacional y presente en cada rincón del planeta, la masonería reúne a miles de miembros bajo un mismo ideal, pero poco se conoce de ella. El misterio e inclusive la desconfianza acompañan a la imagen de los masones.

Desde el General San Martín hasta miembros del Congreso nacional; artistas y escritores como José Hernández, hasta represores indefendibles como Emilio Massera. Infinidad de figuras públicas pasaron, de una u otra forma, por la masonería. Además de incontables ciudadanos que llevaron consigo las ideas de sus logias. Inclusive, la independencia argentina estuvo marcada por las actividades masónicas en la región.

La masonería se autodefine como una sociedad filantrópica, filosófica y progresista que por objetivo tiene la exaltación y el perfeccionamiento de las más elevadas virtudes humanas. “La masonería construye el templo interior del ser humano. Agrandar al ser humano moral, espiritual e intelectualmente. El método de trabajo está ayudado sólo por la razón. La masonería no acepta verdades reveladas, es buscadora de la verdad”, explicó el Gran Maestre Ángel Jorge Clavero, líder de la Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones, entrevistado por 24CON. “Se nos va a ir la vida buscando la verdad y tal vez no la encontremos. La masonería estudia las cuestiones relacionadas al ser humano, el nacimiento, el crecimiento, su desarrollo y su muerte. Estudia el ser y también tiene un costado que es la cuestión axiológica; la defensa de los valores de igualdad, fraternidad y libertad”.
El conurbano, las iglesias brasileras y los intendentes masones

La sede principal de la masonería argentina se encuentra en pleno barrio de San Nicolás, en la Ciudad de Buenos Aires, a metros de la intersección de la calle Perón con la avenida 9 de Julio, a cuadras del obelisco. Aunque posee logias a lo largo de todo el país con una concentración principal en la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano, “la masonería se conforma de logias; una logia es una reunión de 20 o 30 ciudadanos que se dedican a reunirse una vez por semana y tratan el ser, el valer y el conocer; temas nacionales, internacionales. Existen alrededor de 200 logias, la mitad están aquí en la Ciudad y Gran Buenos Aires, la otra mitad esta en el resto del país. Hay 25 logias en el Conurbano”, apuntó el Gran Maestre.

Aún cuando cada mes se realiza una reunión en la sede central con los representantes de cada región, existen logias masónicas en Ramos Mejía, Olivos, La Plata, San Antonio de Padua, Lomas de Zamora, Quilmes, Morón, San Martín, entre muchas otras localidades.

El Conurbano es una zona en disputa. Si bien en los últimos años se ha registrado un leve crecimiento en las logias y los miembros masones en la región, las iglesias Universales y similares han logrado instalar sedes en cada ciudad, estación ferroviaria y cabecera de partido, multiplicando sus fieles y seguidores.

Según el Gran Maestre, quienes concurren a estos templos no podrían ser masones: “hay hermanos que pertenecen a distintas religiones, pero no son fanáticos y no aceptan la verdad revelada. Acá nosotros venimos a trabajar nuestro intelecto y a ser mejores hombres, más fraternos. Para el ingreso a la masonería hay que tener una cultura media, aquí se habla de distintos temas, hay algunas cuestiones, no es que hacemos discriminación, pero hacemos entrevistas para los que quieren ingresar y evaluamos el nivel cultural de cada uno. No es que se haga una diferenciación pero algo tenés que ofrecer a la masonería. Es otro sector de la sociedad el que va a esos lugares que difícilmente estaría con nosotros. Buscan la esperanza de otra manera, que venga del cielo. Acá la esperanza la esperamos desde nuestro propio esfuerzo”, apuntó Clavero.

“La masonería siempre estuvo, está y estará presente en la vida política de los pueblos. Hay masones en todos los gobiernos, y en todas las instituciones, diputados, militares, artistas, hasta hay masones intendentes”, opinó el Gran Maestre.

La masonería sólo acepta hombres. Aunque las mujeres se agrupan en una especial logia femenina

Dentro de la masonería, los símbolos tienen una fuerte presencia y un significado particular. El logo que representa a la institución está formados por una escuadra y un compás. Antiguamente herramientas utilizada por los albañiles que crearon la primera logia, hoy simbolizan, con la escuadra, la rectitud que debe mantener el masón, y con el compas, los límites de los derechos de cada uno de los miembros.

Además, cada masón porta en las reuniones un collarín con un icono central que representa su rol dentro de la organización. Además como uniforme lleva un pequeño delantal que recuerda a los utilizados por los antiguos constructores.

El primer Gran Maestre argentino fue José Roque Pérez, quién además de luchar contra la fiebre amarilla, fundó La Gran Logia Argentina de Libres y Aceptados Masones en 1857. Sus primeros logros fueron la sanción de la ley 1420 de educación común y obligatoria, las leyes laicas, e influenciaron en lo que sería la reforma universitaria de 1918. Actualmente funciona formalmente como una sociedad civil en la que se elige una comisión directiva y un presidente, como si se tratase de club de barrio. Inclusive sus miembros, 6000 en todo el país, abonan una cuota mensual que ronda los 100 pesos.

Inclusive la masonería se ha transformado en el eje central de las dos tiras televisivas que más rating han alcanzado en los últimos meses, Herederos de una Venganza en El Trece y El Elegido en Telefe.

( Ver: La masonería en televisión: Novelas de infieles ) 


Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera

Desde hace tres años, la dirigencia de la Gran Logia Argentina se ha puesto el objetivo de abrir la masonería a la prensa y a los curiosos en general. Desde entonces algunos de sus ceremonias pueden ser presenciadas. No obstante continúan algunas actividades secretas o vedadas, realizadas sólo para miembros. Se trata de las ceremonias de iniciación las cuales el futuro miembro no puede conocer.

El secreto también les quitó el reconocimiento. Muchos logros alcanzados por el hombre fue de mano de masones pero pocas veces se recuerda a las logias como responsables: “Los hermanos sean unidos por que esa es la ley primera, escribió José Hernández, que era masón, dijo Hermanos, no ciudadanos, o habitantes, pero eso no lo enseñan en la escuela”.

La influencia de la masonería en los primeros focos revolucionarios independentistas argentinos es innegable. En el primer gobierno patrio, la Primera Junta, uno sólo de los miembros no era masón. Los gobiernos siguientes, los triunviratos, fueron formados únicamente por masones. Inclusive el sol de la bandera argentina remite a símbolos masones.

La fuerza de la invisibilidad

La fuerza de las logias radica en que la masonería no actúa visiblemente como institución sino a través de sus miembros que, dentro de otras instituciones, aplican las ideas y conceptos de la masonería. “La Masonería existe como si fuera como una iglesia histórica muy conocida pero a la que no se le ve la figura pública, aunque no quiere decir que no la tenga. El networking es la clave de estos grupos, la red de información e ideas que movilizan”, explicó a 24CON Pablo Wright, Doctor en Antropología y titular de cátedra en la facultad de Filosofía y Letra de la Universidad de Buenos Aires.

“Se podría decir que es una especie de religión secular, aun cuando históricamente fue opuesta a la iglesia. Tienen una antigüedad histórica importante, tienen una razón de ser, en generar una red de ayuda mutua y buscan el esclarecimiento de la sociedad. Son grupos de unión y alianza, siguiendo la ideología que emanaba directa o indirectamente de Inglaterra. Tuvieron un rol político fuerte en la independencia, después se fueron invisibilizando hasta el estado actual”, expresó Wright y continuó, “tienen mucho poder. Con la globalización es difícil mantenerse en secreto. Pero si hace doscientos años pudieron hacer revoluciones en todo un continente, hay que pensar que pueden hacer ahora”

Según el antropólogo las organizaciones directamente opuestas a la masonería podrían ser la iglesia, principalmente las católicas y evangelistas, y los partidos políticos: “En la iglesia y en el partido político el fin que persiguen es explicito. Buscan el poder a partir de una verdad. En cambio lo que caracteriza a los masones es la discreción”.

Casi respondiendole a Wright, ll Gran Maestre definió en pocas palabras a los miembros de la masonería: “El masón es un ciudadano que quiere, adiere a la masonería y esta no le impone ningún principio. El ciudadano viene a aprender a pensar por si solo”.

29 de junio de 2011

Fuente: http://www.24con.com/nota/55643-como-avanzan-los-masonesen-el-conurbano/