Guernica de Picasso ¿Bombardeo o Muerte De Un Torero?

Dos artículos que dejan en evidencia que el cuadro no relata el bombardeo sobre la ciudad de Guernica sino la muerte de un torero.

La verdadera historia del Guernica

Hace no tanto tiempo, en esta misma Galaxia, asistí a un curso de estética denominado “apreciación de las artes”, donde el distinguido profesor utilizó al menos unas tres o cuatro clases en profundos análisis acerca de la interpretación y contexto histórico de un famoso cuadro de Picasso que lleva por título “Guernica”

Grande ha sido mi sorpresa, cuando hoy – gracias a la Revista Humanitas – que ha publicado un artículo tomado del libro “Le Cosse della vita” de Messori, me he enterado acerca de la verdadera historia de este cuadro, lo cual echa por tierra las esforzadas explicaciones del entonces profesor.

Cito el artículo del escritor italiano Vittorio Messori:

“Como buen español, Pablo Ruiz Blasco y Picaso amaba las corridas. La muerte del famoso torero Joselito, uno de sus predilectos, le causó por consiguiente gran aflicción, y para celebrar su memoria se puso a trabajar en una enorme tela de ocho metros por tres y medio, que llenó de figuras de expresión trágica y colores tristes.

Era, en todo caso, el año 1937. En España, la guerra civil estaba en pleno furor, y el gobierno anarcosocialmonunista se dirigió a Picasso encargándole un cuadro para el pabellón republicano, en la Exposición Universal programada para el año siguiente en Paris.

Picasso (que llegaría ser, no por azar, uno de los artistas más ricos de la historia) tuvo una idea genial: hizo algunas modificaciones en la tela del torero, la rebautizó con el nombre de Guernica (la ciudad vasca bombardeada por la aviación alemana e italiana) y la vendió al gobierno “popular” en la módica suma de 300.000 pesetas de esa época, algo así como un millón y medio de euros de hoy, que desembolsó Stalin a través del Komintern

El supuesto “Minotauro” que aparece en el cuadro, no es otra cosa que el toro que mató a Joselito, y el caballo es del picador, destripado en la arena por el mismo animal. El autor del artículo afirma que ese día no hubo mercado.

Afirma el autor que se construyó un verdadero mito ideológico en torno a un hecho histórico, que asimismo es fruto hoy en día de una merecida revisión:

Guernica constituía un objetivo militar normal… en la ciudad se encontraban dos fábricas importantes de armas livianas y bombas de aviación… punto de cruce caminero y ferroviario para los republicanos que combatían a doce kilómetros de la ciudad, llena de soldado y medios militares..No era en modo alguno la “bucólica aldea sagrada donde mercaderes y lugareños llevaban pacíficamente sus pobres cosas…”

“Ciertamente la ciudad aparece semidestruida en documentos fotográficos y cinematográficos; pero eso ocurrió (como lo demostró una comisión internacional y fue también verificado por el tribunal de Nuremberg que juzgó a los generales nazistas) porque los socialcomunistas y los anarquistas, antes de retirarse, rociaron todo cuanto pudieron con bencina y lo incendiaron. No se encontró cráter alguno de una bomba en las ruinas quemadas del centro histórico… los barreneros anarquistas de Asturias hicieron explotar muchos edificios con dinamita para crear obstáculos a la tropas franquistas…

Más allá de los hechos históricos y de las consideraciones que puedan derivarse o concluirse – no pretendo hacer juicio ni defensa de ninguna ideología – es un gran llamado de atención en relación a cómo el arte, la historia, la ciencia, pueden ser objeto de manipulaciones, y de lo que puede haber detrás de la historia de un cuadro.

Fuente: paraserfranco


¿Homenaje a Guernica o a Ignacio?

Por Jose Morente

El Guernica de Picasso

El Guernica pintado por Pablo Picasso, en 1937 y por encargo del Gobierno de la República Española, es quizás el cuadro más emblemático de la historia de la pintura. También uno de los más problemáticos pues no es nada fácil interpretar su simbolismo. Siendo muchas y diversas, las versiones que se han dado de los elementos que lo componen.

José María Ucelay, quien fuera Director General de Bellas Artes del Gobierno Vasco, reconocía esa ambigüedad del Guernica, en una entrevista concedida en 1979 al Diario El País:

“Fíjese bien, si yo le digo ahora mismo que este cuadro (dice mientras muestra una fotografía del Guernica) se titula, por ejemplo, Sodoma y Gomorra y usted no supiera de qué obra se trata, ¿verdad que no le resultaría incoherente”

Para Ucelay, sin embargo, la cosa era muy sencilla, pues en su opinión Picasso se limitó a trasladar al cuadro, de manera casi literal, las metáforas que sobre el bombardeo de la villa vasca por la Aviación alemana, hizo su amigo y protector Juan Larrea.

El poeta y escritor Juan Larrea (Bilbao 1895-Córdoba Argentina 1980). Inspirador del Guernica de Picasso según Ucelay.

Según Ucelay, Picasso no sabía como empezar, así es que Larrea, para inspirarle, utilizó el siguiente ejemplo:

“Imagínate a un toro, en medio de una plaza, al que han estado hiriendo sin piedad. El dolor del toro es tan intenso que logra escapar del ruedo y entra, furioso, en una tienda de porcelanas, donde hay delicadas figuras de todo tipo, personas, animales… El toro se desahoga en el interior de la tienda. Cuando se haya marchado ¿te imaginas cómo habrá quedado la tienda? Pues así, más o menos, está ahora la villa de Guernica”.

Picasso, según esa tesis,se limitó a trasladar al lienzo, de siete metros de longitud, las ideas que le proporcionó Larrea.

Picasso pintó el Guernica inspirado –según Ucelay- en los relatos y descripciones que le hizo Juan Larrea. La amante de Picasso en esa época, Dora Maar, documentó todo el proceso creativo con fotografías como esta de mayo de 1937 y que está publicada en la página web del diario el Mundo.

Algunas dudas razonables

Sin embargo, la cosa no es tan simple como pensaba Ucelay. No sólo porque la interpretación que propone Larrea resulta un punto menos que increíble sino porque, inicialmente cuando se pintó, el cuadro no tenía relación con el bombardeo de Guernica sino con la guerra en general.

En efecto, parece ser que a Picasso no le encargaron un cuadro conmemorativo de un bombardeo, sino un cuadro de denuncia de los horrores de la guerra. Será posteriormente y según algunas fuentes, cuando, con una clara intencionalidad propagandista,.al cuadro se le pondrá el nombre de la villa de Guernica

Guernica devastada en una imagen de la época (web del diario El Mundo)

Una hipótesis posible y sugerente

Lo anterior no sería relevante, lo relevante es que, para interpretar el Guernica, hay que recurrir a un simbolismo un tanto forzado y extraño, ajeno además al mundo creativo de Picasso, sobre todo si se piensa que éste, igual que ocurría con Goya, fue siempre mucho más directo en sus obras.

Goya. Los desastres de la guerra, núm. 33 “¿Que hay que hacer más?”. Goya pintó de forma descarnada y brutal, los horrores de la guerra. Sin simbolismo alguno.

Y en ese contexto, resulta más lógico suponer que el Guernica es, no una denuncia de la guerra, sino, lisa y llanamente, una obra taurina pues taurino -y mucho- era su autor y taurino son los elementos (toro, caballo de picador, torero muerto) los que pueblan el cuadro.

Si en un cuadro aparecen un torero, un toro y el caballo del picador lo lógico es suponer que se trata de un cuadro taurino y no de una metáfora sobre cualquier otro tema como la guerra o el fascismo.

En ese hipótesis, que circula desde hace algún tiempo por Internet, debida probablemente a Aquilino Duque y que nos recordaba Paco Aguado en Pino Montano hace un mes escaso, Picasso habría aprovechado unos esbozos realizados tres años antes, en 1934, con motivo de la muerte en la plaza de toros de Manzanares de Ignacio Sánchez Mejías, el polifacético torero y referente de toda la generación del 27, para sobre la base de esos bocetos olvidados y arrinconados desarrollar el cuadro encargado por el Gobierno republicano.

La muerte en los ruedos de Ignacio Sánchez Mejías, torero, escritor, autor de teatro, mecenas y un sinfín de cosas más, conmocionó a todos los componentes de la Generación del 27. El pintor José Caballero hizo este dibujo para ilustrar el “Llanto a la muerte de Ignacio Sánchez Mejías” de Federico García Lorca. No resulta tan extraño que Picasso, aficionado a los toros, esbozara algún dibujo en homenaje al torero

Una lectura (taurina) del Guernica

Leídos en clave taurina, los elementos del Guernica compondrían uno de los más claros y mejores homenajes al torero sevillano muerto en Manzanares en agosto del año 34.

Estos son sus elementos y su posible o probable significado.

    • Arriba un toro altivo, serio, y vigilante.

 

la izquierda, el toro serio, altivo y vigilante del Guernica. A la derecha, serio, altivo y vigilante, Granadino, el toro que causó la muerte de Ignacio Sánchez Mejías (Lorca omitió, por razones obvias, el nombre del toro en el poema)

  • Del techo pende la tenue bombilla de la enfermería. Una mano amiga trae más luz, que pide el médico entre las prisas y la sangre.

La necesidad de luz en las enfermería se evidencia en esta imagen de Manolete en la enfermería en México. ¡Luz!¡Más luz! Podría ser la consigna.

  • A ambos lados dos mujeres lloran separadas,  la esposa y madre a la izquierda y la amante, que no pudo velarlo, sola a la derecha grita desconsolada brazos en alto.

La esposa del torero con su hijo en brazos. La intención del hijo de Ignacio, Joselito, de hacerse torero fue la que empujó al diestro a volver a los ruedos para evitarle más dolor y sufrimiento a Lola Gómez Ortega, hija de torero (Fernando el Gallo), hermana de toreros (Rafael, Fernando y José), mujer de torero (Ignacio) y, finalmente, madre de torero (Jose Ignacio Sánchez Mejías a quien su Ignacio llamaba Joselito en recuerdo de su cuñado muerto en Talavera).

La otra mujer doliente del cuadro y, abajo, la amante del torero, La Argentinita.

  • El caballo del picador, asustado, se desboca y relincha.

 

Cuando los caballos no llevaban petos, se veían en las plazas escenas tan duras como las de la fotografía y la del cuadro de Picasso.

  • Desde el burladero alguien observa la trágica escena y otro salé corriendo desde allí, para atender al torero, que herido de muerte yace tendido en la arena sujetando un estoque roto y una flor, como símbolos de derrota y esperanza.

Detrás de la barrera uno de los personajes del cuadra clama desesperado. Detrás de la barrera varios banderilleros y empleados de la plaza auxilian al torero que acaba de ser cogido por el toro Granadino

 

El personaje del cuadro con un estoque en la mano, agoniza herido de muerte. Abajo, en el cuadro “El torero muerto” de Manet, el diestro yace en la arena con la muleta en la mano.

Conclusiones

La interpretación de las obras de arte moderno es tarea ardua y complicada donde, a veces, parece que se quieren forzar las cosas en demasía.

Podemos interpretar el Guernica y pensar que las mujeres y el niño representan el dolor de la población civil que sufre los efectos de las bombas incendiarias y que la figura que asoma la cabeza por la ventana (la que lleva el quinqué) representa la humanidad, impotente ante todo lo que está contemplando. Podría ser…

Más difícil es pensar que el quinqué representa o simboliza la necesidad de información. Y que la bombilla eléctrica es una metáfora de la Sociedad de Naciones y de los gobiernos no intervencionistas (¿?).

Y aún más complicado me parece asociar, como se hace, el toro vigilante y cubista del cuadro con el fascismo imperante en la época.

Creo que esas asociaciones están traídas por los pelos. Un bombardeo es un bombardeo y una guerra es una guerra y este cuadro no representa, se mire como se mire, ni una guerra ni, mucho menos, un bombardeo.

Personalmente, prefiero pensar que el toro representa a un toro y el caballo a un caballo. Que la apenada madre con su hijo es una apenada madre con hijo y que la dolida mujer de la derecha es simplemente una mujer dolida, por más señas, la amante. Que la bombilla es una bombilla (de enfermería) y el quinqué, un quinqué. Y que el torero que yace en la arena con su estoque roto es el mismo diestro que murió en Manzanares porque no quería que su hijo Joselito fuese torero y partiese, una vez más, el ya cansado corazón de su madre, Lola Gómez Ortega.

Por eso, cada vez que me plante delante del Guernica (o de una de sus infinitas reproducciones) me gustará pensar que Picasso (y yo con él) estamos a nuestro modo homenajeando de la mejor manera posible a ese poliédrico diestro que se llamó en el mundo, Ignacio Sánchez Mejías o, mejor y simplemente, Ignacio.

Ignacio

Fuente: http://larazonincorporea.blogspot.com.ar


Y por supuesto voy a presentar un vídeo con la interpretación comunista del cuadro. Como todos sabemos las facultades de arte suelen el nido del marxismo en cualquier lugar del planeta.

Documental – El Guernica de Pablo Picasso