ISRAEL, CAMINO DEL “DESASTRE DEMOGRÁFICO”

Alon Tal, profesor de la Universidad Ben Gurion de Israel, afirma que Israel va camino del desastre demográfico debido a su alta tasa de natalidad e inmigración, que llevarán al país a quedarse sin tierras.

Según los datos, de promedio las mujeres israelís tienen 3 hijos, el doble que en otros países industrializados.

La tasa de natalidad de Israel, es la más alta del mundo desarrollado y según algunos expertos, eso podría llevar a la ruina de Israel si no se toman medidas para invertir la tendencia.

A ello debemos añadir que la inmigración judía, principalmente procedente de la ex Unión Soviética, ha llevado a doblar la población en los últimos 25 años.

La tasa de natalidad es aún mayor entre la comunidad árabe de Israel y más del doble entre los ultraortodoxos Judios, dos grupos que también tienen baja participación en la fuerza laboral, arrastrando la economía a la baja.

Se pronostica que la población actual de 8,4 millones, llegaría a los 15,6 millones de 2059 y 20,6 millones en el pero de los escenarios, es decir, el pequeño país podría simplemente quedarse sin espacio para albergar a nadie.

“Israel va camino de un desastre ecológico, social y de calidad de vida porque a medida que la densidad de población se eleva, la población se vuelve más violenta, y el entorno más congestionado y desagradable para vivir, sin dejar ningún espacio para cualquier otra especie distinta a los seres humanos”, afirma Alon Tal.

Israel tiene 352 personas por kilómetro cuadrado, frente a 215 en 1990, y la previsión de la Oficina Central de Estadísticas (CBS) es la de llegar a entre 501 y 880 en 2059.

Excluyendo el desierto de Negev, que está casi vacío y ocupa más de la mitad de Israel, la densidad de población es en realidad de 980 personas por kilómetro cuadrado, sólo un poco por debajo de Bangladesh.

“Históricamente, la política demográfica israelí se fundamentó en la histeria con respecto al temor de verse superados demográficamente por los árabes, alimentado por la retórica de los políticos”, afirma Tal.

La política del gobierno israelí alienta el crecimiento demográfico con beneficios tales como las asignaciones por hijos, la enseñanza gratuita desde la edad de tres años y la financiación de hasta cuatro tratamientos de fertilidad in vitro por año.

También ofrece incentivos a los Judios en el extranjero, e incluso a los emigrantes israelíes, para ir a vivir a Israel.

“El crecimiento demográfico ha creado ya la escasez de los recursos más preciados de Israel: la tierra y el agua, pero el gobierno siempre está en busca de una solución fácil”, sostiene Tammy Gannot, abogada de la Unión Israelí para la Defensa del Medio Ambiente.

Para aliviar la crisis de agua, Israel ha invertido miles de millones de dólares en plantas de desalinización, pero consumen grandes cantidades de energía.

Para hacer frente a la escasez de viviendas, el gobierno quiere aprobar por la vía rápida los permisos de construcción, algo que los críticos dicen que pondrá a un lado las preocupaciones ambientales sin tener en cuenta las necesidades de infraestructura y espacio público.

Las autoridades han dado el visto bueno a que 20.000 trabajadores chinos viajen a Israel para acelerar la construcción.

No hace falta ser muy listo para comprender hacia donde lleva toda esta política largamente premeditada: justificar una política agresiva expansionista israelí que lleve a invadir a los países vecinos para mantener a su población, creciente e insostenible.

Israel pues, ha generado la “necesidad urgente” de invadir a sus vecinos y arrebatarles sus recursos, pero quizás la incómoda presencia de Rusia en la región, suponga un desafío insuperable que no habían previsto inicialmente en sus planes…

Fuente: elmicrolector.org