¿Quién es el nuevo líder laborista y hasta donde llega su “amistad” con América Latina?

El nuevo líder del Partido Laborista del Reino Unido, Jeremy Corbyn, conocido en el mundo por sus claros planteamientos izquierdistas, se ha impuesto en las primarias de su partido, lo que ha sido recibido con optimismo fuera del país, especialmente en América Latina.

Jeremy Corbyn, que ha sido apodado el ‘Pablo Iglesias’ británico por sus similitudes ideológicas con el líder emergente del partido español Podemos, aboga por la nacionalización de ferrocarriles, la electricidad y el gas.

En lo que se refiere a América Latina, comparte ideas de reivindicación de igualdad y muestra una mayor comprensión hacia la posición argentina en lo que se refiere a las islas Malvinas. La mandataria argentina Cristina Fernández de Kirchner incluso lo calificó de “gran amigo de América Latina” en la felicitación que le envió tras su elección al frente de su partido.

En su primer discurso, el laborista criticó las políticas del primer ministro británico, el conservador David Cameron, e hizo hincapié en el tema de los refugiados, colocándolo en primera línea. Precisamente, el primer gesto del líder electo fue unirse a las manifestaciones a favor de los desplazados que se llevaban a cabo en Londres y demandar comprensión para los indocumentados.

Como líder de la oposición en el Reino Unido, Jeremy Corbyn aboga por una política unilateral de desarme nuclear y la cancelación del programa de armas nucleares Trident.

Además, Corbyn es conocido por sus críticas contra las políticas imperialistas de EE.UU. y de la OTAN que, según él, están detrás de la crisis en Ucrania.

Todo esto ha conquistado a una mayoría del electorado, logrando el liderazgo del Partido Laborista con el 59,5% de los votos, lo que supone una clara reorientación de la formación.

Fuente: RussiaToday


Jeremy Corbyn, el nuevo rostro del laborismo inglés

Vegetariano, abstemio, hispanoparlante, Corbyn consiguió sacar al partido del estupor mortis en que había quedado tras la derrota a manos de los conservadores de David Cameron el pasado 7 de mayo.

Partidario de nacionalizar ferrocarriles, gas y electricidad, del desarme nuclear unilateral, de un masivo financiamiento público de infraestructura y vivienda, director del Stop the War Coalition que encabezó la lucha contra la guerra de Irak, adalid de la extradición de Augusto Pinochet a España a fines de los 90, Jeremy Corbyn es el nuevo líder de la principal fuerza de oposición del Reino Unido, el histórico Partido Laborista.

Es el líder más a la izquierda de los más de 100 años de la historia partidaria, una apuesta tan impensable tras la derrota electoral de mayo que solo consiguió el respaldo del total de 34 diputados que necesitaba dos minutos antes de que se cerraran las nominaciones en junio. Con un 59,5 por ciento de los 422 mil votos emitidos, su victoria fue un contundente mensaje que trasciende el Reino Unido y se extiende a una Europa que celebra elecciones este mes en Grecia y en noviembre en España con el dividido Syriza y Podemos como fuerzas centrales.

Su inesperada irrupción en una contienda que en junio todos daban por saldada entre candidatos que eran diferentes versiones del Nuevo Laborismo de Tony Blair-Gordon Brown, dinamizó el Partido que triplicó su membresía en dos meses y dio un salto espectacular con decenas de miles de “adherentes” que, por tres libras (cinco dólares), podían inscribirse y votar. Corbyn recorrió el país, realizó casi 100 actos y eventos, congregó de la nada unos 16 mil voluntarios para llevar adelante su campaña y en cada mitin logró algo que este corresponsal de más de 20 años en el país jamás vio: colas interminables, lugares saturados de gente, un incontenible entusiasmo juvenil.

Vegetariano, abstemio, hispanoparlante, Corbyn consiguió sacar al partido del estupor mortis en que había quedado tras la derrota a manos de los conservadores de David Cameron el pasado 7 de mayo.

Entre sus seguidores no hay dudas. “La social democracia está en crisis porque aceptó los principios de la Austeridad y, por consiguiente, no tenía mucho que decir. Ese vacío lo llenó ahora Corbyn que ofreció una visión de esperanza que ha resonado en muchos lugares. Pero hay que tener en claro que lo más difícil viene ahora”, señaló ayer en The Guardian Owen Jones, uno de los pocos periodistas que lo apoyaron abiertamente.

Corbyn enfrenta dos desafíos gigantescos. El primero es mantener unido la laborismo. Con la dupla Tony Blair-Gordon Brown, el laborismo se inclinó tanto a la derecha que añadió el calificativo de “Nuevo” que lo perfilaba en la práctica como un partido de centro que podía inclinarse según soplara el viento hacia la derecha o la izquierda. Esta franja partidaria, mayoritaria entre los 232 diputados, alertó durante la campaña que una victoria de Corbyn podría significar la relegación del laborismo a un partido de protesta. La figura más prominente fue el ex primer ministro Tony Blair quien pidió –en vano– que los votantes no le dieran el voto a Corbyn para evitar “cometer el acto más demente de la historia política de este país”.

El tono cambió en estos últimos días ante la casi certeza de una victoria de Corbyn y el peligro de un cisma partidario. La mayoría de los parlamentarios vinculados con el Nuevo Laborismo han dejado en claro que no servirán en el gabinete en la sombra de Corbyn (que replica los puestos ministeriales desde la oposición), pero muchos han buscado un tono más conciliador sobre el futuro. “Siempre he trabajado con quien sea que lidera el partido. Como dije, no formaré parte del gabinete en la sombra, pero sí seré parte del laborismo, como lo he sido toda mi vida”, señaló una de las candidatas derrotadas, Yvette Cooper, ex ministra del Tesoro y de Trabajo.

Imposible de prever si esta relativa paz será duradera. El primer reto es formar un gabinete en la sombra que incluya las tendencias más moderadas del partido. Las diferencias entre los “corbynistas” y los “nuevos laboristas” no son fáciles de resolver, pero en su discurso ayer Corbyn se mostró humilde y abierto. “Les agradezco a todos los otros candidatos por la manera en que llevamos adelante el debate político y, al final de fuertes discusiones, siempre nos abrazamos. Ahora avanzamos como partido y movimiento más fuertes que en mucho tiempo”, indicó.

Si el reto de mantener la unidad partidaria es enorme, el de convertir al laborismo en el futuro gobierno es abismal. El consenso público es que el Reino Unido, sexta economía mundial, navega entre la moderación y el conservadurismo sin lugar para una alternativa de izquierda como Corbyn. Este fue el argumento de Blair-Brown para un giro a la derecha que tuvo eco en las urnas: por primera vez en la historia el laborismo ganó tres elecciones seguidas.

En los próximos días a Corbyn le espera algo que es el pan de cada día de Cristina Fernández de Kirchner o Dilma Rousseff: una campaña mediática incesante e implacable en su contra. En las últimas semanas ya empezaron a proliferar artículos que lo acusaban de todo: desde antisemita y racista (a alguien que hizo de la lucha contra el racismo una bandera en toda su vida) hasta traidor a la patria.

La ofensiva conservadora de los próximos días será virulenta y temáticamente previsible. El programa económico de Corbyn será un flanco de ataque, pero sus recetas han recibido el respaldo de muchos economistas y académicos, incluyendo a Paul Krugman y un ex miembro del Banco Central de Inglaterra. El punto más débil es su política exterior en un país que, debajo de su ironía y escepticismo, tiene una importante reserva de nacionalismo patriotero (ver recuadro).

¿Qué posibilidades de éxito tiene? No cabe duda que Corbyn ha renovado el debate en el partido y ha insuflado pasión a la polémica en un país que muchas veces parece apolítico o desencantado o escéptico o las tres cosas. En las últimas elecciones un 40% por ciento de los votantes se abstuvieron: si se hubieran inclinado por el laborismo podrían haber cambiado el resultado final. En Escocia los laboristas, que dominaron la escena política durante décadas, fueron arrasados por los nacionalistas escoceses que tenían una clara plataforma anti-austeridad.

Si a estos dos votos se le suman los votos perdidos en Gales y el Norte de Inglaterra, el laborismo de Corbyn tiene un sendero a seguir para volver a ser gobierno. El centro y sur de Inglaterra, con la excepción de Londres, tradicionalmente más conservadores, son el hueso más duro de roer. El primer gran test es en ocho meses con las elecciones simultáneas para alcalde de Londres, parlamento en Escocia y Gales y municipalidades en Inglaterra: allí se verá si la corbynmanía ha resistido el embate de los elementos.

Fuente: Pagina 12


 

El ‘indignado’ Corbyn, nuevo líder laborista

 

Se ha impuesto a los tres candidatos del aparato: Yvette Cooper, Andy Burnh y Liz Kendall

‘No me presenté a la elección para dividir el partido, sino para crear un debate’

Se impuso por un amplio margen: El 59,5 % de los más de 400.000 militantes laboristas

Jeremy Corbyn, el candidato ‘indignado’, ha sido elegido como nuevo líder laborista con el apoyo de las bases y de los sindicatos y con su mensaje contundente contra las política de austeridad del ‘premier’ David Cameron.

Corbyn se impuso al resto de los candidatos por un amplio margen. El 59,5 % de los más de 400.000 militantes laboristas de viejo y de nuevo cuño votaron por el veterano candidato, jaleado por decenas de seguidores a la salida del centro de conferencias Queen Elizabeth II de Londres a los gritos de “Jez We Can”.

Jeremy Corbyn dedicó su discurso inaugural a “los viejos y nuevos militantes del partido”. “Hemos crecido en estos tres meses”, dijo. “El laborismo vuelve a atraer a aquellos que se fueron porque vieron sus ideales traicionados. A todos ellos les digo: bienvenidos de vuelta. También doy la bienvenida a miles de jóvenes que vuelven a interesarse en la política y que hasta ahora se mantenían lejos por culpa de los políticos”.

Corbyn tendió la mano a los refugiados y criticó duramente “la falta de compasión y de visión de David Cameron”. “Vivimos en un solo mundo y tenemos que estar a la altura de las circunstancias”, dijo Corbyn. De hecho, su primer acto político fue en una manifestación en apoyo a los refugiados en la que se congregaron hoy miles de personas, en Londres.

Uno de los primeros en “celebrar” a su manera la elección de Corbyn ha sido el Secretario del Tesoro George Osborne, que aseguró que los laboristas se han asegurado con su elección “un retroceso de toda un generación”

Corbyn, de 66 años, alineado desde hace tres décadas en el Parlamento con el ala izquierda y radical del laborismo, se ha impuesto a los tres candidatos del aparato -Yvette Cooper, Andy Burnh y Liz Kendall- y ocupa el puesto que dejó vacante Ed Miliband tras la humillación sufrida en las urnas a mano de los conservadores el pasado mes de mayo.

El ‘Podemos británico’, como le ha bautizado popularmente la prensa, arrancó como caballo perdedor en las encuestas y se erigió en favorito en la recta final, gracias al apoyo entusiasta de 16.000 voluntarios y con la promesa de devolver el laborismo a sus principios tras el viraje emprendido desde la era Blair.

El nuevo líder laborista ha prometido luchar desde la oposición por “una nueva manera de hacer política y por una economía que funcione para todos”.

Corbyn ha querido aplacar los temores a una ruptura del partido tendiendo una mano a los moderados y ofreciendo el puesto de líder adjunto a Tom Watson. “No me presenté a la elección para dividir el partido, sino para crear un debate“, ha dicho. “Nuestra misión ahora es aunar posturas y presentar una estrategia electoral que nos permita llegar al Gobierno en el 2020”.

Apoyo a los refugiados

Tres horas de su elección, Corbyn se subió las mangas y se sumó a la multitudinaria manifestación de apoyo a los refugiados en Londres. Un río de más de 100.000 personas colapsó las calles de la capital británica hasta llegar a las puertas de Westminster, donde su fundieron los gritos de “Refugees Welcome” (“Bienvenidos, refugiados”) y los de “Jez we can” (la versión corbyniana del “sí se puede”).

“Juntos por la paz, justos por justicia y juntos por la humanidad debe ser el camino a seguir”, proclamó Corbyn, que en su día encabezó las protestas contra su correligionario Tony Blair contra la guerra de Irak en este mismo escenario.

Corbyn aprovechó su intervención para lanzar sus primeras críticas contra el premier, David Cameron, por su falta de compasión ante los refugiados: “Tenemos que abrir nuestros corazones, nuestras mentes y nuestras actitudes para ayudar a la gente que está desesperada, que necesita un lugar seguro para vivir y que son seres humanos como nosotros”.

En su primer discurso líder laborista, y tras criticar Cameron por las políticas de austeridad, Corbyn puso el tema de los refugiados en primera línea de fuego, con referencia implñicita a la “guerra” de Blair: “Vamos a tratar al crisis de los refugiados con humanidad, con apoyo y compasión. Y vamos a reconocer que ir a la guerra genera un legado de amargura y de problemas como los que estamos viendo”.

“Es increíble cómo la percepción de la crisis ha cambiado en Europa en las últimas semanas”, agregó Corbyn. “La gente ha entendido por fin que estamos ante las víctimas de la guerra, que vienen de lugares terribles y que están intentando ejercer sus derechos como refugiados”.

La intervención del nuevo líder de la izquierda se produjo, nada casualmente, en la mayor convergencia del activismo británico en los últimos meses. Amnistía Internacional, el Consejo de los Refugiados, el Movimiento de Solidaridad con Siria y la Coalición Parar la Guerra unieron sus fuerzas con un fervor inusitado a las puertas del Parlamento de Westminster.

“Jeremy ha sido siempre un activista y un organizador, y su presencia entre nosotros tiene una alta carga simbólica tal día como hoy”, declaró sobre la marcha el laboristas Sam Weinstein, 66 años (la misma que su nuevo líder). “Aquí estuvimos con él protestando contra la guerra de Irak y aquí volvemos a estar pidiendo compasión hacia los refugiados… Mal que le pese a Tony Blair, que a estas horas puede estar pensando en un trasplante de corazón y pensando en rendir cuentas por sus tropelías ante el Tribunal de la Haya”.

Fuente: elmundoes