11 DE SEPTIEMBRE, DÍA DEL MAESTRE

MAESTRE(de la masonería), no MAESTRO.
El 11 de septiembre es el Día del Maestro en la Argentina, por ser la fecha del obituario de quien ha sido sindicado como “el padre de la educación” en nuestro país. Seguramente por estos días las señoritas de la escuela primaria les han hablado a sus alumnos acerca de un niñito sanjuanino que nunca faltaba a clase y al que todos deberían imitar. Por Dios, que no lo hagan.
sarmiento masón

El logotipo de la masonería en su tumba.

La masonería siempre ha estado alineado a los intereses ingleses, y actualmente los intereses israelíes.


SARMIENTO DIXIT:

“… La Inglaterra se estaciona en las Malvinas. Seamos francos: esta
invasión es útil a la civilización y al progreso”. (Publicado en El Progreso, Santiago de Chile, 28 de noviembre de 1842).
Sostenía luego: “El día que Buenos Aires vendió su escuadra hizo un acto de inteligencia que le honra… Las costas del sur no valdrán la pena de crear para ellas una Marina”. (Publicado en El Nacional, 7 de junio de 1879) Evidentemente, el tipo hubiera sido menemista…
Otra: “No ahorre Ud. sangre de gauchos”(Carta a Mitre, comandante en jefe de las tropas argentinas, durante la Guerra de la Triple Alianza ).
Más: “No es casual que el único anagrama posible de la palabra ARGENTINO sea la palabra IGNORANTE”. (Quizás él no se haya dado cuenta de que la única palabra que se puede formas cambiando el orden de las letras que componen el apellido SARMIENTO es la palabra MENTIROSA…)

SARMIENTO COBARDE:

Siendo él presidente, se desató en Buenos Aires una terrible epidemia de
fiebre amarilla. Quince mil personas murieron en tres meses, de una población de 120000.
Muchos miembros de la clase alta huyeron a los pueblos de la campaña, libre de la peste. Y el primero en hacerlo fue el presidente de la Nación y Gran Maestre de la Masonería , Domingo Faustino Quiroga Sarmiento. Y fue de los que huyeron más lejos: hasta Mercedes, primero, y luego hasta Chivilcoy, a 140 km . de la Capital , no lo frenaron sus ansias de sobrevivir. La fuga del Gran Maestre contagió a otros funcionarios, también masones, subordinados del “Venerable Hermano” Sarmiento. La Capital quedó acéfala de autoridades durante cuatro meses. El clero católico y la ciudadanía designaron una Comisión Popular para hacerse cargo de la situación. Numerosos sacerdotes y médicos fallecieron cumpliendo con su deber de atender a los enfermos y moribundos. No participaron de la turba de masones que huyeron tras las huellas de su Gran Maestre.

LAS “VIRTUDES” SARMIENTINAS:

Escribió Patricio Maguire: “…Estas dos “virtudes” sarmientinas, traición y cobardía, son complementadas por otras que diversos escritores, en base a documentos irrefutables, han demostrado: MENTIROSO, hijo de mentiroso; RENEGADO, que no sólo renegó de la sangre hispana, pretendiendo hacernos sajones, sino que hasta renegó de su propia sangre familiar, los Quiroga; APÓSTATA de su religión, la católica, en la que se crió para luego combatirla con saña. DILAPIDADOR de los bienes de su mujer, dejándola en la mayor de las miserias y a la cual ni siquiera socorrió siendo presidente; DESLEAL al más íntimo de sus amigos, Vélez Sársfield, a cuya hermana convirtió en amante; DEFRAUDADOR del erario público, cobrando cinco sueldos a la vez, demostrando ser el Gran Burócrata; CALUMNIADOR empedernido, levantó los infundios más atroces contra sus adversarios, etc. En fin, un Gran Maestro de la Masonería.
Pero, eso sí, no faltó ni un día a clase, como enseñan las “seños”. ¿Y a él quién le enseñó a leer? Un cura, porque fueron los hombres de Dios los verdaderos pioneros de la educación en nuestro continente, evangelizando a los antropófagos, enseñando la escritura a los pueblos ágrafos y enseñando a labrar la tierra a sociedades que no conocían la agricultura y sufrían terribles hambrunas.