El alto costo del transporte argentino encarece la actividad productiva

06-09-2015 – Salta y Puerto Madryn pagan excesivo para que la mercadería llegue a destino. Fuerte impacto de la pérdida de competitividad en la industria alimentaria.

Un informe de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), que analiza los últimos 40 años de la industria alimentaria, destacó algunas novedades del comportamiento de los distintos sectores, aunque profundiza una situación que se agravó en el tiempo: los altos costos en el transporte y la falta de competitividad.
En general, las economías regionales sufren altos costos, menor demanda, fuerte presión impositiva y fiscal, exceso de normas para exportar que dificultan la operatoria, baja de precios internacionales, pocos incentivos para el desarrollo y agregado de valor y altas barreras al comercio.
La Copal nuclea a 37 cámaras asociadas y representa a más de 14.528 empresas del sector, de las cuales el 97% son pymes. De lo que produce la industria de alimentos y bebidas, el 40% está destinado al mercado internacional.
La macroeconomía actual es un obstáculo para el sector ya que ha impuesto a los productores regionales el costo del transporte. Sin sistema ferroviario y todavía sin explotar la vía fluvial con barcazas, los camiones se han convertido en factores importantes de la logística nacional, algo que ha encarecido los fletes a precios exorbitantes.
Además de la inseguridad que provoca y de la mayor cantidad de unidades que hay que poner en ruta, el camión provoca distorsiones por el aumento del combustible vía inflación.
Bastan dos datos para ilustrar el cuadro de situación: un flete camionero en la Argentina es 87% más caro en dólares por tonelada que en los Estados Unidos, según la Cámara de Comercio de Rosario.
La misma fuente subraya que llevar una tonelada desde Joaquín V. González, en Salta, hasta Rosario (1.150 kilómetros) cuesta 72 dólares, mientras que llevarlo de Rosario a Shanghai, 18 veces más lejos, sale 41 dólares.
Situaciones históricas
La situación afecta por igual a los productores de distintas regiones, que además de la baja de demanda de los mercados internacionales deben enfrentar históricos problemas, que los gobiernos por distintas razones soslayaron sistemáticamente.
Analistas y productores coinciden en que se debe encarar un programa integral para poner en caja los desajustes macroeconómicos; contener la inflación, bajar la presión tributaria, solucionar el atraso cambiario y optimizar la logística.
Solo así la fruta, la leche y otros productos regionales encontrarán un destino mejor que el que tienen en la Argentina actual.
Bastaría con la fotografía en suelo patagónico con millones de kilos de peras y manzanas que los productores dejaron pudrir; la industria frigorífica perdió 138 empresas y 21.000 trabajadores y 1,5 millones de litros de leche terminaron arrojados a los campos por tamberos cansados de una rentabilidad casi nula.
Al analizar la región norteña, la situación del azúcar no presenta un escenario muy distinto. En la Argentina, hay 23 ingenios repartidos entre Tucumán, Jujuy, Salta y Santa Fe, que alimentan a una industria que da trabajo a 250.000 personas.
“El sector pasa por dos crisis muy profundas, una interna y otra internacional”, es lo primero que dice Fernando Nebbia, presidente del Centro Azucarero Argentino.
El crítico panorama pone otra dura prueba a la balanza comercial regional que hoy siente un importante déficit.
Fuente: eltribuno